
Servir, acompañar y llevar la presencia de la Iglesia a la vida cotidiana. Esa es la misión que monseñor Guillermo Vera Soto, obispo de Rancagua, quiso destacar al saludar a los 70 diáconos permanentes de la diócesis, en la celebración de San Lorenzo, diácono y mártir, este 10 de agosto.
“Damos gracias a Dios por nuestros diáconos y rezamos por ellos y por sus familias”, señala el obispo, poniendo en el centro el testimonio de estos hombres que, junto a sus esposas y familias, desarrollan su ministerio en las parroquias y también en sus ambientes profesionales.
El diaconado permanente tiene en el servicio su identidad más profunda. Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los diáconos fueron llamados a atender las necesidades de la comunidad, especialmente de quienes se encontraban en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Para monseñor Vera, su presencia recuerda precisamente que la Iglesia está llamada a salir al encuentro de las personas. “La importancia del diácono permanente radica en que hace visible la naturaleza servidora de toda la Iglesia”, afirma.
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Su misión se despliega en tres ámbitos: la Palabra, la Liturgia y la Caridad. Proclaman el Evangelio y pueden predicar; colaboran en la celebración de la Eucaristía, bautismos, matrimonios y exequias; y animan a las comunidades a transformar la fe en acciones concretas de solidaridad.
“El diácono es un signo de unidad y de la presencia cercana de Dios en las realidades más sencillas y humanas”, agrega el obispo.
En esta fecha, monseñor Guillermo Vera también manifestó su esperanza de que nuevos hombres puedan acceder al diaconado permanente, fortaleciendo este servicio en la Diócesis de Rancagua.
Y los invitamos a rezar por los 18 candidatos al Diaconado Permanente, que se están preparando en la Diócesis de Rancagua.
La celebración de San Lorenzo tiene además un significado especial para el mundo minero, ya que es su patrono. Por ello, el obispo extendió su saludo a trabajadores y trabajadoras de la minería, encomendando sus labores y pidiendo que se promuevan fuentes de trabajo dignas y seguras.