Una comunidad mariana que vive su fe en la participación y el servicio

Jueves 01 de Octubre del 2026
Con una profunda devoción a Nuestra Señora de la Merced, la comunidad parroquial de Chimbarongo se caracteriza por la participación de sus fieles, el compromiso de sus agentes pastorales y una vida pastoral que se extiende desde el templo parroquial hasta las distintas comunidades rurales. Así lo destaca su párroco, el padre Richard Muñoz, nos cuenta de cómo se vive la fe en la capital del mimbre.

Hablar de la comunidad parroquial de Chimbarongo es hablar de una Iglesia que reconoce en la Virgen de La Merced a su Madre y Patrona, pero que busca que esa devoción se traduzca en una vida de fe concreta, marcada por el encuentro, la unidad y el servicio.

“Yo diría que nuestra comunidad es, ante todo, una comunidad profundamente mariana”, señala el padre Richard Muñoz. Esta identidad forma parte de la historia y de las tradiciones de la parroquia, pero también constituye una inspiración para la vida cotidiana de sus fieles. “No se trata solamente de tener una devoción a la Virgen, sino de lo que esa devoción nos invita a vivir: la unidad, el encuentro, la oración y el servicio”, explica el sacerdote.

 

Una Iglesia construida entre todos

Uno de los rasgos que el párroco destaca con mayor fuerza es la participación de los laicos. Son numerosos los fieles que entregan generosamente su tiempo y sus capacidades a las distintas tareas pastorales, haciendo de la parroquia una comunidad dinámica y activa.

En la parroquia funcionan los equipos de catequesis de Primera Comunión y Confirmación, Ministros Extraordinarios de la Comunión, un equipo de coordinación, ayuda fraterna, CALI y otros grupos y servicios que permiten sostener la vida pastoral. Pero esta participación no se limita al templo parroquial. En las comunidades rurales también se desarrolla una intensa labor evangelizadora, con catequesis, ministros de la Comunión y numerosos servidores que acompañan y sostienen la vida de fe de sus vecinos.

“Cada grupo cumple una misión distinta, pero todos tenemos algo en común, que es poner nuestros dones al servicio de Dios y de los hermanos”, afirma el padre Richard. Y agrega una convicción que resume buena parte del espíritu de esta comunidad: “La parroquia no la construye solamente el sacerdote. La construimos entre todos, con cada persona que participa, que sirve y que entrega parte de su tiempo a la Iglesia”.

 

Una comunidad que celebra y se encuentra

Esta vida comunitaria alcanza una expresión especial en las grandes celebraciones del año litúrgico. Navidad y Semana Santa congregan a numerosos fieles, que se acercan tanto al templo parroquial como a las distintas comunidades para celebrar y manifestar públicamente su fe.

A ellas se suma la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Merced, una de las expresiones más significativas de la identidad parroquial. Durante estas celebraciones, la imagen de la Virgen recorre las distintas comunidades, donde es recibida con cariño, homenajes y momentos de oración.

Una tradición especialmente valorada es el compartir fraterno que prepara la comunidad que recibe la imagen. Más allá de su sencillez, este gesto permite fortalecer los vínculos y generar espacios de encuentro entre personas y comunidades.

“Cada una de estas celebraciones tiene su propia riqueza, pero todas tienen algo en común: nos permiten encontrarnos como comunidad, expresar nuestra fe y fortalecer nuestra vida como Iglesia”, destaca el párroco.

 

“Siempre hay un lugar para cada persona”

Al mirar el futuro, el párroco invita a los fieles de Chimbarongo a continuar fortaleciendo aquello que constituye su identidad: la fe, la devoción a la Virgen, la participación y el servicio.

“Tenemos una historia, tenemos tradiciones, tenemos una devoción muy hermosa a Nuestra Señora de la Merced, pero todo eso tenemos que mantenerlo vivo con nuestra participación y con nuestro compromiso. La Iglesia necesita de cada uno de nosotros”, señala.

Su invitación alcanza también a quienes se han alejado de la vida parroquial: “Siempre hay un lugar para cada persona, siempre hay una manera de servir y de participar”.

 

 

 

 

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Un futuro con esperanza

Los frutos de esta vida pastoral también se reflejan en la celebración de los sacramentos. Durante este año, 96 jóvenes y adultos recibieron el sacramento de la Confirmación, correspondiente a los procesos de catequesis del año anterior. A la fecha, además, se han celebrado 39 bautismos y tres matrimonios.

A partir de noviembre comenzarán las celebraciones de las Primeras Comuniones, tanto en la sede parroquial como en las comunidades, mientras que en diciembre se celebrarán las Confirmaciones correspondientes al proceso de este año. “Para nosotros es una gran alegría ver que niños, jóvenes y adultos, junto a sus familias, siguen acercándose a Jesús y a su Iglesia. Eso nos anima y nos llena de esperanza”, afirma.

 

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Una parroquia con más de cuatro siglos de historia

La historia de esta comunidad se remonta al 28 de febrero de 1612, cuando fue fundado el Convento de San Juan Bautista de los mercedarios, origen del posterior poblado de Chimbarongo. Los religiosos desarrollaron desde allí una amplia misión apostólica por distintos puntos de la región.

La Parroquia Nuestra Señora de la Merced fue erigida en 1966 e inaugurada el 8 de enero de 1967. En 1987 fue bendecido el actual templo parroquial, ubicado en la plaza de la ciudad.

Dirección: Miraflores s/n, Chimbarongo.
Párroco: Pbro. Richard Muñoz V.
Secretaria: Andrea Bustamante Pérez.
Fiesta patronal: 24 de septiembre.
Teléfono: (72) 2781224.

La parroquia cuenta con comunidades en Peor es Nada, Rincón de Peor es Nada, La Lucana, Santa Elena, Convento Viejo, Embalse Convento Viejo, San José de Lo Toro, Tierra Chilena, Todos los Santos, Villa Convento Viejo y Lo Orozco.