
En Quinta de Tilcoco, la fe forma parte de la vida cotidiana. Se expresa en la participación en la Eucaristía, en la catequesis, en las celebraciones comunitarias y, de manera especial, en la profunda devoción a la Virgen del Carmen. Una espiritualidad que el padre R. P. Arulraj Christhu, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de María, reconoce como uno de los principales rasgos de esta comunidad.
“Esta comuna tiene feligreses con mucha devoción, especialmente a nuestra Madre, la Virgen María y la Virgen del Carmen. La gente es muy cariñosa”, señala el sacerdote de la Orden de la Madre de Dios, destacando también la identidad campesina de una comunidad donde muchos de sus habitantes se dedican a la agricultura.
La vida parroquial se desarrolla en la sede y cuatro capillas dedicadas a distintas advocaciones marianas: Nuestra Señora de Fátima, Virgen del Carmen y Virgen de Lourdes, además de una comunidad que se reúne bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.
Una comunidad que participa y celebra
La participación de los fieles se refleja especialmente en los sacramentos. Actualmente, alrededor de 60 niños participan en la catequesis de Primera Comunión, mientras que cerca de 50 jóvenes se preparan para la Confirmación. A ellos se suman adultos que también buscan completar su iniciación cristiana.
La comunidad procura, además, acompañar a los enfermos y adultos mayores. Por ello, una vez al mes se celebra el sacramento de la Unción de los Enfermos, fortaleciendo así una pastoral que busca estar presente en las distintas etapas de la vida.
Los domingos, la Eucaristía reúne a numerosos fieles. La celebración de las 11:00 horas suele llenar el templo e incluso el atrio, mientras que durante la tarde existe una segunda oportunidad para quienes no pudieron asistir en la mañana. Ni la lluvia ni el frío parecen ser impedimento para una comunidad que mantiene viva su participación.
Pero si hay una celebración que expresa con especial fuerza esta identidad, es la Fiesta de la Virgen del Carmen. Durante diez días, la comunidad vive la novena con el rezo del Rosario, la Eucaristía y homenajes folclóricos ofrecidos por agrupaciones de la comuna.
Bomberos, funcionarios municipales, profesores, adultos mayores, colectiveros, taxistas y distintas organizaciones se hacen parte de esta celebración. El 16 de julio, la jornada comienza temprano con una liturgia, oración por Chile, un esquinazo de cuecas y posteriormente la Eucaristía y procesión.
En esta fiesta también tienen un papel especial los cuasimodistas, cuya presencia se ha fortalecido en los últimos años. La celebración reúne a familias y comunidades, llegando en ocasiones a congregar entre 3.000 y 5.000 personas.
40 años de vida parroquial
Este 2026 también es significativo para la comunidad. El 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María y fiesta patronal de la parroquia, se cumplen 40 años desde que la comunidad fue erigida como parroquia, el 28 de agosto de 1986.
La celebración tendrá además un segundo motivo de alegría: la Orden de la Madre de Dios cumple 80 años de presencia en Chile. Por ello, ambas conmemoraciones serán unidas en una gran celebración que se proyecta para octubre, aprovechando mejores condiciones climáticas para vivir la fiesta comunitaria.
La presencia de la congregación está profundamente ligada a la historia local. Los religiosos italianos que llegaron a Chile desarrollaron una importante labor pastoral y formativa en Quinta de Tilcoco, incluyendo una escuela agrícola que marcó a varias generaciones.
De esa experiencia permanece hasta hoy el grupo San Juan Leonardi, Escuela Agrícola San Juan Leonardi, integrado por personas que fueron formadas por aquellos sacerdotes y que actualmente ayudan a transmitir la espiritualidad leonardina a niños y jóvenes.
La parroquia también conserva una reliquia de San Juan Leonardi, fundador de la Orden de la Madre de Dios, cuya espiritualidad continúa presente especialmente en la catequesis.
“Nunca abandonemos nuestra fe”
La vida pastoral de la parroquia se articula en torno a diversas comunidades y servicios: ministros de la comunión, coros, acólitos, pastoral familiar, pastoral juvenil, liturgia, catequistas, grupos de servicio y equipos encargados de la preparación para los sacramentos del Bautismo y Matrimonio.
Para el padre Arulraj, toda esta vida comunitaria tiene un fundamento sencillo: mantener viva la fe. “Pase lo que pase en la vida, aunque el mundo avance con todas las tecnologías, nosotros siempre mantengamos nuestra fe”, es su llamado.
El sacerdote invita a los fieles a permanecer firmes también frente al dolor, las enfermedades y las dificultades, confiando en un Dios “bueno y misericordioso”.
Y deja una última invitación que resume el espíritu de esta comunidad de Quinta de Tilcoco: “Tomemos la mano de nuestra Madre Virgen María y caminemos con ella para llegar al Señor Jesucristo”.