
En el marco de la celebración del Día del Párroco, que la Iglesia conmemora cada 4 de agosto en la memoria de san Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, conversamos con el Vicario para el Clero de la Diócesis de Rancagua, padre Robinson Piña, sobre el significado de esta fecha y la realidad del ministerio sacerdotal en la actualidad.
El padre Piña reflexiona sobre los desafíos que enfrentan hoy los presbíteros, las enseñanzas que el Santo Cura de Ars sigue ofreciendo a quienes ejercen este ministerio y el papel que tienen los fieles en el acompañamiento espiritual y humano de sus sacerdotes. Además, explica cómo la diócesis celebrará esta jornada: el próximo 4 de agosto, el presbiterio diocesano se reunirá en el Centro Mariápolis de Cunaco para vivir un encuentro de oración, fraternidad y acción de gracias, cuya actividad central será la celebración de la Santa Eucaristía, seguida de un almuerzo fraterno que favorecerá el encuentro y la comunión entre los sacerdotes.
• ¿Qué aspectos de la vida y ministerio del Santo Cura de Ars siguen siendo un referente para los presbíteros de hoy?
San Juan María Vianney sigue siendo un modelo por su profunda vida de oración, su amor a la Eucaristía, su dedicación incansable al sacramento de la Reconciliación y su cercanía con las personas, especialmente con quienes más necesitaban del consuelo de Dios. Su testimonio recuerda a los sacerdotes que la santidad, la humildad y la entrega generosa son el camino para un ministerio fecundo.
• ¿Cómo contribuye esta jornada a fortalecer la fraternidad sacerdotal y la espiritualidad presbiteral?
Esta celebración permite renovar los lazos de comunión entre los sacerdotes, compartir la alegría de la vocación y fortalecer el sentido de pertenencia al presbiterio diocesano. Al reunirnos en torno a la Eucaristía recordamos que somos hermanos llamados a servir a un mismo pueblo de Dios, apoyándonos mutuamente en la misión y en la vida espiritual.
• ¿Qué desafíos enfrenta hoy el ministerio sacerdotal y qué enseñanzas del Santo Cura de Ars pueden ayudar a afrontarlos?
Hoy el ministerio sacerdotal enfrenta desafíos como la secularización, el alejamiento de muchas personas de la vida de fe, el individualismo y las múltiples exigencias pastorales. Frente a esta realidad, el Santo Cura de Ars nos enseña a permanecer firmes en la oración, a confiar plenamente en la gracia de Dios, a vivir con sencillez y a ejercer un ministerio cercano, misericordioso y profundamente centrado en Cristo.
• ¿Cómo pueden las comunidades apoyar y acompañar a sus sacerdotes?
El mayor apoyo que una comunidad puede ofrecer a sus sacerdotes es la oración constante. Junto con ello, es importante valorar su servicio, colaborar activamente en la misión pastoral, animarlos en los momentos de dificultad y caminar con ellos en un espíritu de corresponsabilidad. Un sacerdote que se siente acompañado por su comunidad puede servir con mayor alegría y esperanza, fortaleciendo así la vida de la Iglesia.