"La futura capilla de Gaudí en Rancagua será un camino hacia Dios"

Lunes 03 de Agosto del 2026
El presidente de la Asociación Pro Beatificación de Antonio Gaudí visitó la Diócesis de Rancagua para conocer los avances del proyecto de la Capilla Nuestra Señora de los Ángeles, la única obra basada en planos originales del arquitecto catalán fuera de España. En conversación con Revista Rumbos, aseguró que la iniciativa representa mucho más que un hito arquitectónico: será un lugar de evangelización, peregrinación y encuentro con Dios.
 
La construcción de la futura Capilla Nuestra Señora de los Ángeles continúa despertando esperanza en la Diócesis de Rancagua. El proyecto, inspirado en los planos que Antonio Gaudí entregó al franciscano chileno Fray Angélico Aranda hace más de un siglo, sigue avanzando con el anhelo de transformarse en un espacio donde la belleza conduzca a la fe.
Con ese propósito llegó a la Región de O'Higgins, el pasado lunes 6 de julio, el español José Manuel Almuzara, reconocido internacionalmente como uno de los mayores especialistas en la vida y obra del arquitecto catalán y presidente de la Asociación Pro-Beatificación de Antonio Gaudí. Su visita tuvo como principal objetivo conocer el estado del proyecto que se levantará en el Parque Cataluña, pero también invitar a la comunidad a descubrir el profundo significado espiritual que encierra esta iniciativa.
La jornada comenzó con un encuentro junto al obispo de Rancagua, Mons. Guillermo Vera Soto, con quien compartió la importancia pastoral que tendrá la futura capilla para la Iglesia local. Posteriormente visitó el Colegio Marista de Rancagua, donde dialogó con estudiantes sobre la figura de Gaudí y su profunda espiritualidad, para finalizar el día en el Espacio Gaudí, lugar donde se proyecta construir la única obra basada en planos originales del arquitecto fuera de España.
Su visita a Chile respondió también a la invitación de la Universidad San Sebastián, institución donde presentó su libro Gaudí: el arquitecto del alma y dictó la conferencia "Gaudí: Arquitectura y simbolismo", profundizando en la dimensión cristiana de quien dedicó su talento a glorificar a Dios mediante el arte.
 
El simbolismo
Con respecto al proyecto, el arquitecto señala que no se puede reducir esta iniciativa a una construcción, pues sería desconocer el pensamiento de Gaudí. "La futura capilla será mucho más que un edificio. Será un lugar donde las personas podrán encontrarse con Dios".
Esa convicción nace de la propia espiritualidad del arquitecto catalán. Para explicarlo, José Manuel Almuzara recuerda una experiencia que marcó profundamente su vida. Cuando era estudiante conoció a dos discípulos directos de Gaudí, quienes le revelaron el simbolismo de una pequeña capilla ubicada detrás del ábside de la Basílica de la Sagrada Familia.
"Esa capilla tiene exactamente las mismas dimensiones que la proyectada para Rancagua: diez metros por diez y treinta metros de altura. Cuando les pregunté por qué estaba allí, me respondieron algo que nunca olvidé: si alguien no se atrevía a volver a Dios por la puerta principal de la Iglesia, siempre podía hacerlo por la puerta de atrás, de la mano de María".
Para Almuzara, ese simbolismo resume el verdadero sentido de la futura capilla rancagüina: un espacio donde la arquitectura se transforme en una invitación permanente al encuentro con Cristo, bajo la protección maternal de la Virgen.
 
Un arquitecto de Dios
Para José Manuel Almuzara, la grandeza de Antonio Gaudí no radica únicamente en haber revolucionado la arquitectura mundial. Su verdadero legado está en haber comprendido que el arte podía convertirse en un camino para anunciar el Evangelio.
"Gaudí no era arquitecto de lunes a viernes y cristiano solo los domingos. Fue arquitecto y cristiano al mismo tiempo. Nunca separó su conciencia profesional de su conciencia de creyente", afirma.
Esa coherencia de vida es, a su juicio, la razón por la que la Iglesia lo reconoció como Venerable, luego que historiadores, teólogos y obispos estudiaran durante años el testimonio de sus virtudes heroicas. Para él, ese reconocimiento abre una nueva etapa en la causa de beatificación del arquitecto catalán. "Espero que este mismo año pueda ser declarado beato. Tengo esperanza, porque existen signos muy significativos". Entre esos signos menciona la visita realizada por el Papa León XIV a la tumba de Gaudí, el pasado 10 de junio, cuando se conmemoró el centenario de su fallecimiento. "El Santo Padre descendió hasta la cripta de la Basílica, encendió una vela y permaneció allí algunos minutos en oración. Para mí fue un momento muy emocionante, porque demuestra el cariño y la cercanía que existe hacia la figura de Gaudí.”
Más allá del proceso canónico, el experto insiste en que la santidad de Gaudí se refleja en toda su obra. "Es un maestro de santidad. Así como existen referentes en la música, el deporte o la ciencia, Gaudí puede ser un maestro para quienes buscan vivir el Evangelio desde su profesión".
 
Un regalo para la Diócesis de Rancagua
Cuando se le pregunta qué significará la futura Capilla Nuestra Señora de los Ángeles para la Iglesia local, Almuzara no duda en responder que será un regalo extraordinario. "Será la única obra basada en planos originales de Gaudí fuera de España. Eso ya es un patrimonio excepcional".
Sin embargo, insiste en que el mayor aporte no será turístico, sino espiritual. "Habrá personas que llegarán atraídas por Gaudí, por la arquitectura o por el patrimonio. Pero muchas descubrirán aquí un lugar de silencio, oración y encuentro con Dios".
Esa dimensión pastoral es la que, a su juicio, convierte este proyecto en una oportunidad única para la Diócesis de Rancagua.
 
Paciencia, amor y esperanza
Con respecto al largo tiempo que se sueña con este proyecto, José Manuel Almuzara vuelve la mirada hacia Fray Angélico Aranda, el religioso chileno que confió en la palabra de Gaudí y esperó trece años para recibir los planos prometidos. "Esa paciencia también nos enseña algo a nosotros. Las obras de Dios tienen su tiempo."
Por eso invita a la comunidad diocesana a perseverar con esperanza y a seguir apoyando el proyecto. "Hay que poner esta obra en las manos de Dios. Ojalá muchas personas, instituciones y familias puedan sentirse parte de este sueño."
Recuerda entonces una frase del propio Gaudí que resume el espíritu con que debe afrontarse este desafío: "Para hacer bien las cosas, primero hay que amarlas."
Según señala, ese principio continúa plenamente vigente. "Primero viene el amor; después la técnica. Si este proyecto nace del amor, dará mucho fruto."
Finalmente, envía un mensaje a todos quienes esperan ver levantarse la futura capilla en Rancagua.
"Hace falta voluntad, sacrificio y trabajar dejando de lado el protagonismo personal. Cuando el 'yo' ocupa demasiado espacio, las obras se complican. Pero cuando todos trabajan por un mismo ideal, las cosas salen adelante."