Comunidades costeras celebraron a San Pedro

Miércoles 01 de Julio del 2026
• Procesiones, Eucaristías y bendiciones marcaron la celebración de la solemnidad de San Pedro y San Pablo en Bucalemu, Rapel y Pichilemu, donde pescadores y sus familias renovaron su confianza en Dios y en la protección de su santo patrono.
 
La solemnidad de los santos Pedro y Pablo volvió a congregar a cientos de fieles en distintas localidades, especialmente las costeras, de la Diócesis de Rancagua. Como cada año, la celebración tuvo un significado especial para los pescadores y sus familias, quienes honraron a San Pedro, patrono de los hombres y mujeres de mar, mediante procesiones, Eucaristías y emotivos homenajes en Bucalemu, Rapel y Pichilemu.
Las actividades comenzaron el 28 de junio, iniciando un fin de semana largo marcado por la oración, la tradición y el agradecimiento por los frutos del mar.
 
Bucalemu: una tradición que une a toda la comunidad
En Bucalemu, la celebración comenzó con una procesión de fieles desde la parroquia Nuestra Señora de Las Nieves, de Paredones, portando la imagen de San Pedro. Ésta fue recibida por huasos a caballo en el sector La Capilla, desde donde continuó su recorrido hasta la localidad costera.
La Santa Misa, celebrada en la explanada de Bucalemu, reunió a pescadores, familias y visitantes para agradecer a Dios por el sustento recibido y pedir protección para quienes trabajan en el mar.
Posteriormente se realizó la bendición de San Pedro y un homenaje a los pescadores fallecidos, recordando a quienes dedicaron su vida a esta noble labor. Uno de los momentos más esperados fue la tradicional procesión en bote, donde la imagen del santo recorrió la costa acompañada por embarcaciones y fieles que renovaron una costumbre profundamente arraigada en la identidad local.
 
Rapel: fe y esperanza a orillas del lago
Ese mismo día, la comunidad de Rapel se reunió en el Puente Los Pescadores, en el sector El Durazno, para celebrar la Eucaristía de la solemnidad. La misa fue presidida por el padre Rodrigo Vargas Pizarro, párroco de la parroquia San José El Manzano, y contó con la participación de vecinos, representantes de la Municipalidad de Las Cabras y miembros de distintas comunidades del sector.
Durante la celebración se elevó una oración especial por los pescadores fallecidos y por sus familias, encomendando también a quienes desarrollan esta actividad a la protección de los santos Pedro y Pablo.
La jornada estuvo marcada por un profundo clima de recogimiento y fraternidad, fortaleciendo una tradición que año a año reúne a la comunidad en torno a la fe.
 
Pichilemu: una multitudinaria expresión de devoción
Las celebraciones culminaron el 29 de junio en Pichilemu, día de la fiesta, donde la comunidad vivió una de las manifestaciones religiosas más significativas de la zona.
La imagen de San Pedro fue llevada en procesión desde la parroquia hasta la caleta de pescadores, acompañada por fieles, autoridades eclesiales y la Diablada Cardenal Caro, que aportó color, música y tradición al recorrido.
La peregrinación contó con la presencia del obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto; el párroco de la parroquia Inmaculada Concepción, padre Claudio Fuenzalida; sacerdotes, diáconos, seminaristas y monaguillos.
Al llegar a la caleta, cientos de personas esperaban para participar en la Santa Misa a la chilena, animada por el coro parroquial con cantos que evocaron la vida de los pescadores y el llamado de Cristo a ser discípulos misioneros.
Durante la Eucaristía, Monseñor Vera pidió especialmente por los pescadores y sus familias, agradeciendo su aporte a la comunidad y encomendando su trabajo a la protección del Señor.
Las celebraciones de San Pedro y San Pablo volvieron a mostrar la riqueza de la fe popular en la Región de O’Higgins. A través de estas tradiciones, las comunidades mantienen viva una herencia espiritual que une a generaciones de pescadores, fortalece los vínculos comunitarios y recuerda que Dios sigue caminando junto a quienes hacen del mar y las aguas interiores su forma de vida.