Cuidar amor y dignidad

Miércoles 01 de Julio del 2026
Desde hace años Cáritas Rancagua realiza capacitación gratuita a familiares y cuidadores de adultos mayores. Este primer semestre el curso se efectuó en San Francisco de Mostazal. Gracias al aporte solidario de la Caja de Cuaresma, decenas de personas reciben formación especializada para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y fortalecer su labor de cuidado. El programa, impulsado por Cáritas, ya prepara una nueva versión en Machalí para el segundo semestre.

En una sociedad donde el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos, la Iglesia de Rancagua, a través de Cáritas Diocesana, continúa desarrollando una iniciativa que busca responder de manera concreta a una necesidad cada vez más presente en las familias: el cuidado de los adultos mayores.

Se trata de la Capacitación para Cuidadores de Personas Mayores, un programa gratuito que desde hace casi cuatro años coordina Soledad Cartillana y que entrega herramientas prácticas y emocionales a quienes acompañan diariamente a un familiar dependiente o desean desempeñarse laboralmente en esta área.

Actualmente, cerca de 25 personas participan en la versión que se desarrolla en San Francisco de Mostazal, gracias al apoyo de la comunidad franciscana local, que ha facilitado sus dependencias para la realización de las clases.

“Lo que buscamos es entregar orientaciones concretas que permitan mejorar la calidad de vida de la persona cuidada y también brindar mayor seguridad a quienes ejercen esta importante tarea”, explica Cartillana.

Durante cuatro meses, los participantes asisten cada viernes a sesiones de dos horas y media, donde reciben formación en áreas fundamentales como enfermería, psicología, kinesiología, terapia ocupacional y nutrición. El objetivo es que puedan enfrentar de mejor manera los desafíos asociados al cuidado cotidiano de personas mayores, especialmente cuando existe dependencia o pérdida de autonomía.

 

Cuidados y auto cuidados

La coordinadora destaca que el curso no solo entrega conocimientos técnicos. También aborda una dimensión muchas veces olvidada: el bienestar del cuidador.

“Hay un desgaste físico y emocional muy grande. Por eso también trabajamos en el autocuidado, en la importancia de generar redes de apoyo y en aprender a enfrentar situaciones complejas como el duelo o el deterioro progresivo de un ser querido”, señala.

Uno de los aspectos más valorados por los participantes es que la capacitación es completamente gratuita. Los asistentes reciben material impreso y todos los recursos necesarios para el aprendizaje. El proyecto tiene un costo cercano a los ocho millones de pesos anuales, financiamiento que proviene del Fondo Nacional de Cuaresma, alimentado por los aportes solidarios que realizan miles de fieles durante este tiempo litúrgico.

 

La caridad de Cuaresma

La iniciativa forma parte de los 28 proyectos que actualmente impulsa Cáritas Chile a nivel nacional y constituye una de las pocas experiencias del país enfocadas específicamente en la formación de cuidadores de adultos mayores.

Al finalizar el proceso, quienes cumplen con la asistencia y participación exigidas reciben una certificación que respalda los conocimientos adquiridos. Esto les permite no solo mejorar el cuidado de sus familiares, sino también optar a oportunidades laborales vinculadas a esta área.

Para Soledad Cartillana, uno de los mayores frutos del programa es que las personas descubren que no están solas. “Muchos nos dicen que ahora se sienten más seguros y preparados. Perciben que la Iglesia los acompaña y les entrega herramientas concretas para enfrentar una realidad que cada vez más familias viven”, comenta.

La experiencia desarrollada en Mostazal concluirá en julio, mientras que una nueva versión comenzará el primer viernes de agosto en la comuna de Machalí, donde ya existe interés de organizaciones comunitarias y vecinos que han manifestado la necesidad de contar con este apoyo.

De esta manera, Cáritas Rancagua sigue haciendo visible el rostro solidario de la Iglesia, transformando la generosidad de la Caja de Cuaresma en acciones concretas que promueven la dignidad, el cuidado y la esperanza para quienes más lo necesitan.