En entrevista con Rumbos, el arzobispo de Santiago abordó los desafíos que enfrentan los hogares, llamó a fortalecer la vida comunitaria y destacó el papel de la Iglesia en el acompañamiento de las familias.
“En medio de una sociedad marcada por la incertidumbre y el individualismo, la familia continúa siendo una fuente de esperanza”, plantea el Cardenal Fernando Chomalí en su reciente carta pastoral dirigida a las familias y aborda en extenso en esta entrevista con Rumbos, donde comparte su mirada sobre el matrimonio, la natalidad, la vida comunitaria y la misión de la Iglesia de acompañar a quienes enfrentan situaciones de fragilidad y vulnerabilidad.
• Cardenal, usted afirma que la familia sigue siendo un camino de esperanza en medio de una realidad marcada por el miedo y la incertidumbre. ¿Qué signos concretos de esperanza ve hoy en las familias chilenas?
Que es el anhelo de todos los jóvenes de casarse, aunque no puedan, y también de la familia de vivir lo más unido posible. Y uno se da cuenta de eso y, sobre todo, todavía constituye un dolor muy grande las separaciones y, por lo tanto, si podemos colaborar a recomponer esas situaciones, sin lugar a duda que estamos haciendo un buen trabajo.
• En su carta advierte sobre el invierno demográfico que vive Chile. ¿Cuáles ustedes creen que son las causas más profundas de que tantos jóvenes posterguen o renuncien al proyecto de formar una familia y tener hijos?
Bueno, la causa más profunda el miedo de no cumplir con las grandes expectativas, sobre todo económicas y sociales, que muchas veces son totalmente innecesarias. Y también una cultura tan exitista como la nuestra nos hace creer que vamos a ser felices cuando tengamos cosas que no necesitamos y postergamos cosas tan importantes como una vocación sacerdotal, el matrimonio y la natalidad.
• Usted identifica la fragilidad de los vínculos, la pérdida de redes, la precariedad material y la pérdida del sentido como factores de la crisis familiar. ¿Cuál de estos desafíos considera más urgente abordar y por qué?
El individualismo, sin lugar a duda. El individualismo entró en el ADN de la sociedad, el Papa Francisco hablaba de la globalización, de la indiferencia y eso sin lugar a duda que atenta en contra de un proyecto matrimonial que implica donación, implica entrega y por eso que estos grupos quieren doblarle la mano a esa mentalidad individualista.
• Monseñor, la carta propone que la Iglesia sea una verdadera comunidad de acompañamiento para las familias. ¿Qué cambios pastorales concretos deberían impulsar las parroquias para responder mejor a esta misión?
A ver, lo primero, tenemos que hacer un giro muy grande de dejar de pensar la parroquia como un supermercado de sacramento y tenemos que pasar una parroquia de comunidad, donde todas las personas comprenden que la fraternidad forma parte de nuestra afiliación con Dios. Muchas veces las personas ven la Iglesia como alguien que les sirve para sus intereses personales, pero no se involucran. Y aquí se trata de involucrarse en un proyecto muy hermoso que nace de personas católicas y que está en la perspectiva de la comunidad. Hoy día, tal vez lo más frágil que tiene en Chile es la comunidad. Nos encerramos en nuestras casas, nuestros proyectos prevalecen por sobre los proyectos de otros y estamos pagando las consecuencias. Nadie se salva solo y hemos sido creados para vivir en comunidad. De hecho, Dios es uno y trino.
• Más allá de la acción de la Iglesia, usted plantea que la necesidad de políticas públicas que favorezcan la familia. ¿Qué mensaje quisiera transmitir a las autoridades y la sociedad chilena respecto de la importancia de proteger y fortalecer la vida familiar?
Bueno, en primer lugar, una cultura centrada en el amor, en la generosidad y no solamente en la competencia. Y en segundo lugar que se perciba en el ambiente que el matrimonio es un bien que es la célula fundamental de la sociedad, donde nacen, crecen y se desarrollan los ciudadanos para pensar en el futuro. Y tal vez la máxima que la infancia es la residencia donde uno habita toda la vida, puede llevar a fortalecer políticas públicas que realmente conviertan la infancia en un lugar de mucha alegría, de mucha felicidad y de mucha esperanza, cosa que lamentablemente no está pasando.
• Para finalizar, ¿qué mensaje le dejaría a los fieles de la diócesis de Rancagua?
Les quiero dar tres consejos que me parecen importantes. El primero, que el domingo vayan a misa, el segundo, que el domingo vayan a misa y el tercero, que el domingo vayan a misa, porque si no hay misa el domingo, la verdad que es muy difícil conformar una comunidad cristiana que es escucha la palabra de Dios y una comunidad cristiana que vive en comunidad. Ese, como diría un técnico, es el desde, y estamos en deuda con eso.
Fundación Vida y Familia
El Cardenal Fernando Chomalí visitó la Diócesis de Rancagua para ofrecer la charla "Familia: nuestra fuente de esperanza", actividad se realizó el 18 de junio, a las 18:00 horas, en la Casa de Sanchina, Machalí. El encuentro se desarrolló en el marco del lanzamiento oficial de la Fundación Vida y Familia de Rancagua, institución que trabaja acompañando a familias y cuidadores de niños en contextos de vulnerabilidad.
Actualmente, la Fundación Vida y Familia desarrolla su trabajo en la población Dintrans de Rancagua, acompañando a padres, madres y cuidadores vinculados a dos jardines infantiles. Su misión busca fortalecer las capacidades parentales y promover una auténtica cultura de la vida, inspirada en la dignidad de cada persona y en el valor de la familia.
Contacto de la Fundación Vida y Familia
Correo: vidayfamilia1@gmail.com