Sinodalidad: fortaleciendo las bases

Martes 02 de Junio del 2026
• La diócesis proyecta su camino sinodal con una planificación pastoral hasta 2028.
Con el propósito de fortalecer la comunión, la participación y la misión en la vida eclesial, la Diócesis de Rancagua comenzará este año el trabajo de organización y sensibilización del proceso sinodal, siguiendo una planificación pastoral proyectada para tres años.
El coordinador diocesano para la Sinodalidad, padre Luis Piña, explicó que este itinerario está inspirado en el Evangelio de Juan 10, “el Buen Pastor que guía, escucha y reúne”, y busca sentar bases sólidas para el desarrollo del camino sinodal en toda la diócesis.
La planificación contempla distintas etapas entre 2026 y 2028, incluyendo actividades de formación, participación comunitaria y procesos de escucha. Durante este primer año, el énfasis estará puesto en la organización interna y la sensibilización de las comunidades.
Entre las acciones programadas para el primer semestre se encuentra la constitución del Equipo Sinodal Diocesano, la definición de roles y estructuras de trabajo, el estudio de materiales sinodales y espacios de formación interna, como retiros y jornadas de reflexión. Además, se contempla la elección de un representante del clero para integrar el equipo sinodal.
En el segundo semestre se desarrollará una estrategia comunicacional orientada a dar a conocer el proceso sinodal, junto con la elaboración y difusión de videos formativos. También se realizarán encuentros con distintos grupos de la Iglesia diocesana, entre ellos comunidades parroquiales, movimientos y agentes pastorales, iniciando así un proceso de sensibilización y motivación en toda la comunidad.
“El objetivo de este año es crear bases sólidas, formar al equipo y despertar el interés en la comunidad”, señaló el padre Luis Piña.
Este plan ya fue presentando al Consejo de Presbiterio, y comenzará a implementarse de acuerdo a lo que establece su calendarización.
La planificación forma parte de un itinerario pastoral más amplio, que contempla actividades y etapas sucesivas hasta 2028, con el fin de consolidar una Iglesia cada vez más participativa, cercana y en camino conjunto.