Con el lema “La historia que compartimos”, parroquias y comunidades de la Región de O’Higgins se sumaron al Día de los Patrimonios 2026, mostrando la riqueza espiritual, cultural e histórica que resguardan generaciones de fieles.
Las iglesias de la región fueron protagonistas en la celebración del Día de los Patrimonios, este 30 y 31 de mayo. Su riqueza histórica y testimonial fue reconocida por los cientos de visitantes que entraron a los templos en busca de vestigios históricos que recuerdan la identidad compartida.
Muchas de estas iglesias se encuentran en la plaza, o en pleno centro de pueblos y ciudades, siendo parte del paisaje comunal. Con sus puertas abiertas, los templos mostraron sus “tesoros”: Reliquias, ornamentos, libros de registro, cuadros y esculturas fueron algunos de los objetos que pudieron ver al recorrer las personas que los visitaron.
La iniciativa fue impulsada a nivel nacional bajo el lema “La historia que compartimos”, y en la diócesis estuvo acompañada por una invitación del vicario general, presbítero Cristián Catalán, quien llamó a párrocos y administradores parroquiales a sumarse a esta instancia de encuentro con la comunidad. “El patrimonio religioso forma parte de la memoria viva de nuestros pueblos”, destacó el sacerdote, subrayando el valor de las iglesias, imágenes, archivos históricos, objetos litúrgicos y tradiciones que han acompañado la vida de generaciones de creyentes.
El padre Catalán también recordó que el patrimonio de la Iglesia no se limita a edificios o piezas históricas. También está presente en la fe transmitida de generación en generación, en las tradiciones populares, en la vida de las comunidades y en el testimonio de quienes han construido la historia local.
Entre los templos incorporados oficialmente a la programación, por ser monumentos nacionales, destacaron las iglesias de Coínco, Codegua, Zúñiga, Paredones, Lolol, Graneros, Guacarhue, además del Convento La Merced de Rancagua, la Iglesia San Francisco y la Capilla del Hospital de San Fernando, espacios que acogieron a visitantes durante ambas jornadas.
De esta manera, el Día de los Patrimonios se transformó en una valiosa oportunidad para fortalecer la identidad, promover el encuentro entre la Iglesia y la sociedad, y recordar que el patrimonio religioso sigue siendo una herencia viva que ilumina el presente y proyecta esperanza hacia el futuro.