Monseñor Guillermo Vera presenta el nuevo texto escrito de catequesis, que ayudará a la formación religiosa y la transmisión de la fe en la Diócesis de Rancagua.
Al celebrar el centenario de la diócesis, dábamos gracias a Dios por la importancia que ha tenido la familia en la transmisión de la fe. Junto a ellas, las misiones en los campos y parroquias, las hermosas expresiones de piedad popular, Canto a lo Divino, novenas, peregrinaciones, santuarios, devoción por los difuntos, etc., han acompañado la expresión de una fe que ha marcado las vidas de los hijos de esta tierra que conforma la Diócesis de Rancagua.
Las diferentes generaciones aprendieron a hablar con Dios y a vivir el Evangelio a través de la enseñanza que de boca en boca se transmitía y al ver las cosas que los mayores hacían para demostrar su amor a Dios. Junto a todo esto, estaba la preocupación de la Iglesia por evangelizar y grabar a fuego en el corazón y la mente de las gentes las verdades eternas que se han de conocer y vivir. Fue importante aquí la enseñanza del catecismo, que los párrocos mismos realizaban; luego se fueron incorporando laicos que, con un texto en sus manos, explicaban las verdades de la fe. Este texto era el Catecismo.
En los tiempos que vivimos, la Iglesia debe continuar su misión. Ella, que nació para evangelizar, debe realizar su misión con la colaboración de todos los creyentes. Hoy, la familia continúa siendo un lugar principal para la enseñanza de la fe; junto a ella, nuevos lugares y ambientes se han de descubrir y acompañar para que la fe se pueda transmitir. En todos estos lugares es necesario que se pueda tener un texto que, con claridad y exactitud, contenga el depósito de la fe y que, de una forma atrayente, lo transmita.
En nuestra diócesis, en los últimos años se han realizado diversos esfuerzos por contar con un libro de catequesis para la Primera Comunión. Se han buscado textos y creado material propio, pero no ha sido fácil llegar a un acuerdo para decidir cuál sea el texto mejor que acompañe a niños y niñas que desean seguir los pasos de Jesús y santificar sus vidas con los sacramentos.
Un texto de catequesis escrito es importante, especialmente en el contexto de la educación y la formación religiosa, por varias razones:
1. Uniformidad en la enseñanza: Un catecismo proporciona un marco coherente y estructurado para la enseñanza de la fe. Esto ayuda a asegurar que todos los miembros de la comunidad religiosa reciban la misma información y comprensión de los principios y enseñanzas fundamentales.
2. Referencia y estudio: Un catecismo escrito actúa como un recurso de referencia accesible. Los creyentes pueden consultarlo para profundizar su comprensión de la fe, resolver dudas o prepararse para sacramentos y otras prácticas religiosas.
3. Transmisión de la tradición: Un catecismo documenta y preserva la tradición y las enseñanzas de la fe a lo largo del tiempo.
4. Formación espiritual: Sirve como una herramienta de formación espiritual, guiando a los creyentes en su crecimiento y desarrollo en la fe. Un catecismo puede incluir reflexiones, oraciones y enseñanzas que ayudan a los individuos a aplicar la fe en su vida diaria.
5. Clarificación de creencias: Un catecismo ayuda a clarificar las creencias y principios de la fe, abordando conceptos complejos de manera comprensible. Esto es útil tanto para nuevos creyentes como para aquellos que buscan profundizar su conocimiento.
6. Fomento del diálogo: Al proporcionar una base común de conocimiento, un catecismo escrito facilita el diálogo y la discusión dentro de la comunidad. Los miembros pueden compartir sus reflexiones y experiencias basadas en un entendimiento compartido de la fe.
7. Adaptación a nuevos contextos: Tener un catecismo escrito permite adaptar las enseñanzas a nuevos contextos culturales y sociales, asegurando que el mensaje de la fe siga siendo relevante y accesible para las nuevas generaciones.
En resumen, un catecismo escrito es una herramienta vital para la educación y la formación religiosa, proporcionando una base sólida para la comprensión y la práctica de la fe, mientras promueve la unidad y el crecimiento en la comunidad.
Por todo lo anterior, como obispo, doy gracias a todos quienes en el tiempo y ahora han trabajado buscando o creando un material de catequesis que aúne la enseñanza de la fe en la diócesis.
Ahora agradezco al P. Felipe Pardo, Vicario Pastoral, y a su Equipo el empeño mostrado por buscar y adecuar un material que ahora nos presentan y que espero sea un buen compañero de trabajo en la tarea evangelizadora y en la formación en la fe, camino a los 500 años de evangelización en esta tierra de la Diócesis de Rancagua.
Que la Virgen del Carmen, tan querida en esta tierra, en el año del centenario de su coronación como Reina de Chile, nos ayude a caminar tras las huellas de Jesús.
+Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua