
Con una serie de gestos simbólicos y dos eucaristías presididas por el obispo diocesano, la Diócesis de Rancagua dio por finalizado el Año Jubilar de la Esperanza este 28 de diciembre, marcando el cierre de un tiempo especial de gracia y renovación espiritual para la Iglesia local y mundial.
Durante la jornada, los seis templos jubilares de la diócesis, correspondientes a los santuarios diocesanos, realizaron misas de clausura de este tiempo de gracia, que se vivió intensamente en las comunidades parroquiales que acogieron a miles de peregrinos que acudieron a estos lugares de oración y pidieron la indulgencia plenaria.
En ese contexto, el domingo 28, el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, celebró una misa a las 11.30 horas en el Santuario de la Purísima de La Compañía, con la cual se clausuró el jubileo en ese recinto.
En el Santuario Diocesano de San Judas Tadeo, en tanto, a las 19:30 horas se celebró la Santa Misa de cierre, presidida también por el obispo de Rancagua. El párroco de Mallo, padre Luis Piña, señaló que “fue muy bonita la celebración. Hicimos un rito, dentro de la celebración de San Judas como cada 28, que fue cerrar la Puerta Santa al finalizar la eucaristía”.
El pastor diocesano, por su parte, destacó a los miles de peregrinos que llegaron a los templos jubilares y los frutos espirituales cosechados a lo largo del año, y animó a los fieles a mantener viva la esperanza en la vida cotidiana de las comunidades.
En el extremo sur de la diócesis, en el Santuario de San Andrés Apóstol de Ciruelos, luego de una misa presidida por el padre Claudio Fuenzalida se realizó el cierre simbólico de su Puerta Santa, signo que representó el término oficial de este Año Santo vivido. Esta celebración litúrgica contó con gran participación de la comunidad, que durante todo el 2025 recibió a los peregrinos.
Así, en la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, que se celebra el domingo después de Navidad, se clausuró el Jubileo de la Esperanza en la diócesis, dejando una huella de fe y de gracia.
Clausura del Año Jubilar
De acuerdo con el calendario jubilar, en las diócesis del mundo la clausura del jubileo fue el 28 de diciembre. En tanto que, en Roma, se están realizaron también los ritos finales del Jubileo. La Basílica de Santa María la Mayor fue la primera Puerta Santa que se cerró el 25 de diciembre; posteriormente, la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán fue cerrada el 27 de diciembre; y la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros fue clausurada el 28 de diciembre. El cierre solemne del Jubileo en Roma se llevará a cabo el 6 de enero de 2026, con la clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, presidida por el Papa Leo XIV, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, señalando así el fin oficial del Año Jubilar de la Esperanza en la Iglesia universal.
Gracias a Dios por este Año Jubilar
Al clausurar el Año Santo en la diócesis, Monseñor Guillermo Vera agradeció a Dios por este
tiempo de gracia y manifestó su alegría por “la gran cantidad de hermanos y hermanas, cristianos
católicos, que desde las diversas comunidades parroquiales de nuestra diócesis se organizaron
para peregrinar a los distintos santuarios y así acoger el don de la indulgencia”.
Expresó que éstas fueron “experiencias vividas con alegría, fe y entusiasmo, donde nuestras
comunidades supieron organizarse para peregrinar, expresar y vivir lo que es nuestra vida
cristiana: un caminar constante, lleno de confianza, sabiendo que el Señor siempre nos acompaña
y que es Él quien nos espera al final del camino. Peregrinamos también con la esperanza viva de
que el Señor es quien nos redime, nos salva y nos perdona”.
El obispo de Rancagua hizo un llamado a continuar viviendo nuestra fe en la cotidianidad de cada
día, “pero desde una normalidad creativa: una normalidad que nos impulse a salir como
misioneros, a encender en el corazón de otros esa luz de la fe que, por la gracia de Dios, ya arde
en nuestros propios corazones”.