“Los chiquillos sí tienen ganas de conocer a Dios”

Lunes 01 de Diciembre del 2025
Javier Contreras Marchant recibe el Premio Elisa Valdés y proyecta una pastoral más cercana en la Escuela Agrícola Cristo Obrero

La comunidad educativa de la Escuela Agrícola Cristo Obrero de Graneros celebra con orgullo el reciente reconocimiento otorgado al docente de religión y filosofía Javier Contreras Marchant, quien recibió el Premio Elisa Valdés, distinción entregada por la Pontificia Universidad Católica para destacar a profesores de religión que se caracterizan por su vocación, profesionalismo y compromiso con la formación espiritual de sus estudiantes.

Luego de recibir este reconocimiento, Javier Contreras señaló que este galardón llega en un momento especialmente significativo, pues este es su primer año trabajando como coordinador pastoral del establecimiento.

El proceso de selección fue riguroso: este año postularon 117 docentes de religión a nivel nacional. Tras una primera evaluación solo 20 educadores pasaron a la segunda etapa, en la cual debieron presentar una planificación de clases, una grabación de aula y diversos testimonios de la comunidad escolar. En el caso de Javier, fueron justamente esas palabras de apoyo —provenientes de estudiantes, colegas y directivos— las que reforzaron el valor de su trabajo.

Formado en la Pontificia Universidad Católica, Javier señala que recibir el premio de su propia casa de estudios tuvo un sabor especial: “Fue significativo recibir la llamada de quien fue mi directora en tiempos de estudio. No se trató de un reconocimiento académico, sino a la labor que realizo hoy como docente”.

 

Una realidad educativa distinta y llena de oportunidades

Antes de llegar a Graneros, Javier ejerció sus primeros años de docencia en Santiago. Hoy reconoce que la realidad de la Escuela Agrícola Cristo Obrero presenta desafíos muy distintos, marcados por la tradición religiosa del mundo rural y por el ambiente técnico-profesional de los estudiantes.

Aunque la identidad de fe está fuertemente presente, la expresión religiosa —explica— es diversa y proviene de tradiciones familiares profundamente arraigadas. Esto le ha exigido observar, comprender y adaptar sus métodos para conectar con los jóvenes desde sus propios códigos culturales.

 

El desafío actual de enseñar religión

En cuanto al escenario nacional de la asignatura de religión, que en los últimos años ha enfrentado debates sobre su obligatoriedad y validez, el docente sostiene que existe una idea equivocada de que los estudiantes no están interesados en Dios: “Los chiquillos sí tienen ganas de conocer a Dios, pero no siempre saben ponerle nombre. Nuestra labor es ayudarles a encontrar ese lenguaje”.

Para lograrlo, destaca la importancia de observar, escuchar y responder a las inquietudes reales de los adolescentes, integrando también elementos formativos como la doctrina, pero siempre desde una vivencia que sea significativa y cercana.

Mirando hacia adelante, Javier se muestra entusiasmado con los desafíos que implica su nuevo rol como coordinador pastoral. Señala que se trabaja en un nuevo proyecto pastoral junto a la Fundación Educacional, cuyo objetivo es integrar la pastoral más allá de la capilla:
“Queremos que la pastoral esté presente en el aula, en las distintas coordinaciones, en la convivencia escolar… que se viva en el día a día”, afirma.

Con entusiasmo, dedicación y una clara vocación de servicio, Javier Contreras Marchant continúa consolidando una labor educativa que ya ha sido reconocida a nivel nacional y que, sin duda, seguirá marcando la vida de muchos jóvenes de la Escuela Agrícola Cristo Obrero.