Santuario de Schoenstatt de San Fernando celebró 20 años

Lunes 01 de Diciembre del 2025
En un ambiente de profunda emoción y alegría, la comunidad del Santuario de Schoenstatt de San Fernando celebró el pasado 15 de noviembre los 20 años de la bendición de su santuario en la comuna, con una Eucaristía solemne y la apertura de la Puerta Santa, signo jubilar de gracia y renovación espiritual.

Con profunda emoción, gratitud y un fuerte espíritu de comunidad, el Santuario de Schoenstatt de San Fernando celebró este 15 de noviembre el vigésimo aniversario de su bendición. La jornada estuvo marcada por una Eucaristía solemne, la apertura de la Puerta Santa —signo jubilar de gracia— y un ambiente de memoria viva, especialmente para quienes impulsaron este sueño hace más de dos décadas.

La celebración reunió a sacerdotes, integrantes del movimiento y fieles de diversas comunidades de la diócesis, quienes quisieron agradecer por estos 20 años de oración, misión y crecimiento.

 

Un sueño que comenzó hace 20 años

Para Patricia María Rivera y Alejandro Swett, coordinadores del Movimiento de Schoenstatt en San Fernando, este aniversario tuvo un fuerte componente emocional. No solo celebraron una fecha, sino que revivieron la historia que comenzaron a construir en los años noventa, cuando un pequeño grupo de matrimonios buscaba profundizar su vida espiritual.

“Es un regalo inmenso celebrar nuestros 20 años abriendo la Puerta Santa”, expresó Patricia, recordando con emoción el proceso que los llevó desde reuniones en una pequeña casa hasta la construcción del santuario número 18 del movimiento en Chile.

Alejandro Swett reconstruye aquellos años con detalle: “El año 90 se formó un grupo de matrimonios que quería algo más espiritual. Nos guiaron primero dos matrimonios y luego llegó el padre Horacio Rivas, nuestro asesor por más de 20 años. Él nos impulsaba a crecer, a invitar, a soñar en grande.”

La comunidad fue creciendo, especialmente entre familias y colegios, hasta que llegó el gran momento: la donación de un terreno a las afueras de San Fernando. “Ahí dijimos: esto va en serio”, recuerda Swett.

 

La histórica bendición

Tanto Patricia como Alejandro coinciden en que la bendición del santuario, un 12 de noviembre de 2005, quedó grabada para siempre en la memoria de todos.

“Ese día tuvimos que poner graderías porque era demasiada gente”, recuerda Patricia. “Entró la Mater en un carruaje con el obispo Goic, había 25 o 30 sacerdotes, el cardenal Francisco Javier Errázuriz… fue apoteósico. La Mater entró al santuario, después salió en andas con los huasos, todos saludando con pañuelos… y al final un huaso le bailó cueca a la Mater. Fue precioso.”

 Aquella masiva jornada marcó el nacimiento del Santuario Las Rosas de María como un lugar de peregrinación y encuentro para toda la diócesis.

 

La fuerza de la Virgen Peregrina: el corazón del santuario

El apostolado de la Virgen Peregrina ha sido, desde el inicio, la mayor fortaleza del movimiento en San Fernando. Alejandro recuerda que en su momento llegaron a tener más de 120 imágenes peregrinas, visitando a más de 4.000 personas mensualmente en casas, colegios, hospitales, instituciones públicas, e incluso en Carabineros, la PDI y el regimiento.

Esa red espiritual creó un lazo permanente con la comunidad que, pese a los altibajos, nunca se rompió. “Tuvimos un bajón, pero siempre quedó la base de la Virgen Peregrina y los matrimonios. Hoy estamos otra vez subiendo la ola. Nunca hemos perdido la fe.”

Un jubileo para renovar la esperanza

Durante esta celebración de los 20 años, se entronizó una nueva imagen de la Virgen María, donada por la familia del escultor Alejandro Las Heras, quien acompañó al grupo en sus comienzos. Fue un gesto de gratitud y continuidad para esta comunidad que sigue creciendo.

La Puerta Santa permaneció abierta hasta el 23 de noviembre, cuando el obispo de Rancagua, Mons. Guillermo Vera, presidió una misa especial en el Día del Peregrino, oportunidad para que los visitantes pudieron obtener la indulgencia plenaria.

“Queremos invitar a todos a reencontrarse con la Mater y con Dios”, señaló Alejandro Swett.

 

Una historia que sigue viva

Lo que comenzó como un pequeño grupo de matrimonios buscando algo más profundo hoy es un santuario que recibe a más de tres mil peregrinos al año y que continúa encendiendo la fe en nuevas generaciones.

De hecho, el 15 de noviembre, antes de la misa la juventud femenina recibió -de la mano de la Hna Ma. Teresa y acompañada de sus padres- El Manto de María. Con compromisos como éste se sigue fomentando la participación y el legado del movimiento en tierras colchagüinas.

Por ello, los coordinadores consideran que este aniversario no solo celebró dos décadas de historia, sino también la certeza de que el sueño de los años noventa sigue vivo, alimentado por la memoria, la comunidad y la presencia constante de la Mater en San Fernando.