Un reconocimiento a la vida de entrega a Cristo

Lunes 03 de Noviembre del 2025
Los presbíteros Bernabé Silva, José Miguel Ortiz y Francisco Cáceres recibieron el título de Capellanes de Su Santidad, distinción que el Papa León XIV les concedió en el marco del centenario diocesano como signo de gratitud por su fidelidad, servicio y testimonio sacerdotal.

La Diócesis de Rancagua celebra con profunda alegría el nombramiento de tres de sus sacerdotes —Bernabé Silva Durán, José Miguel Ortiz y Francisco Cáceres Vargas— como Capellanes de Su Santidad, un título honorífico que el Papa León XIV confiere a presbíteros que han destacado por su entrega pastoral, su servicio fiel al Evangelio y su compromiso con las comunidades que acompañan desde hace décadas. 

El Padre Marcelo Lorca, Vicario Judicial, explicó que este reconocimiento fue solicitado por el Obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto, a través de la Nunciatura Apostólica y la Secretaría de Estado del Vaticano, como una manera de honrar la trayectoria de estos tres sacerdotes “que han marcado la vida espiritual y pastoral de la diócesis con su testimonio de fidelidad”. 

“Se trata de un título de honor, un gesto de estima del Santo Padre hacia quienes han contribuido con amor y perseverancia al crecimiento de nuestra Iglesia local”, indicó el vicario. Destacó además que este reconocimiento se da en el contexto del Centenario Diocesano, lo que lo convierte en un símbolo de gratitud y esperanza para toda la comunidad católica de O’Higgins. 

 

Vida consagrada 

El padre Bernabé Silva, párroco de la Parroquia Jesús Crucificado de Los Lirios y que recientemente celebró sus 50 años de sacerdote, recibió la noticia con humildad y gratitud: “Lo tomo como un regalo de Dios, una gracia particular a través del Santo Padre. Es un reconocimiento a tantos años de servicio en diversas tareas pastorales, siempre con el deseo de amar y servir”. Con voz serena, agregó: “Este gesto me compromete a seguir trabajando con fidelidad mientras el Señor me de fuerzas y salud”. 

El padre José Miguel Ortiz, con 36 años de ministerio, fue por muchos años responsable de la catequesis diocesana y creador de la librería diocesana, espacios desde los cuales impulsó la formación y evangelización de miles de laicos. Al conocer la noticia, expresó su gratitud, “porque es algo inmerecido”, dijo. Añadió: “Agradezco las gestiones de nuestro Obispo, y me alegra ver que, después de tiempos difíciles, en la Iglesia también vivimos momentos de alegría y comunión”. 

Mientras tanto, el padre Francisco Cáceres, reconocido por su cercanía pastoral y su larga trayectoria de acompañamiento espiritual, fue recordado por muchos fieles y sacerdotes como un ejemplo de constancia y amor al pueblo de Dios. El propio Padre Marcelo Lorca contó con emoción: “El Padre Francisco me bautizó. Este gesto toca el corazón, porque reconoce a pastores que han dejado huella en nuestras vidas”. 

 

Un signo de unidad y esperanza 

El nombramiento de estos nuevos capellanes del Papa León XIV no solo honra su trayectoria personal, sino que también fortalece la identidad eclesial de una diócesis que, a lo largo de su historia, ha sido testigo del compromiso silencioso y constante de sus pastores. 

En tiempos donde la esperanza se vuelve un signo necesario, estos tres sacerdotes recuerdan con su vida que el servicio, la oración y la fidelidad son caminos que siguen iluminando a la Iglesia de O’Higgins, como faros que reflejan la luz de Cristo en medio de su pueblo.