Las tres T del Papa Francisco

Viernes 30 de Julio del 2021
Recepción creativa de la Doctrina Social de la Iglesia

 

Juan Pablo Espinosa Arce

Laico Parroquia El Sagrario

Académico Teología UC – UAH

 

Al comenzar

 

Es para mí un gusto, queridos lectores, poder volver a escribir algunas intuiciones teológicas en esta Revista Rumbos, reflexiones que en esta edición abordarán la Doctrina Social de la Iglesia (de ahora en adelante DSI) y, de modo particular, el modo en que el Papa Francisco ha recibido o leído y trabajado de modo personal la mirada más social propuesta por la comunidad cristiana. La recepción es un concepto muy utilizado en teología y hace referencia al modo por el cual leemos, traducimos y aplicamos lo que determinadas propuestas han ofrecido en su tiempo. En el caso de Francisco, reconocemos un permanente acercamiento a los temas sociales, económicos, sociales y ecológicos que componen nuestras sociedades, acercamiento que Francisco realiza en sintonía de la Palabra de Dios contenida en la Escritura, en el Magisterio y en la Tradición de la Iglesia y en su modulación personal. Ofrezco esta reflexión en la conmemoración de los 130 años de la Encíclica Rerum Novarum (“Las cosas nuevas”) escrita por el Papa León XIII en 1891 y, a su vez, tratando de comprender cómo Francisco lee la misma Doctrina Social de la Iglesia. Para ello, compartiré algunas perspectivas sobre las llamadas “tres T” del Papa Bergoglio, a saber: la importancia sociopolítica, humana y cultural de la Tierra, del Trabajo y del Techo, intentando reconocer cómo esta propuesta es fruto de una recepción creativa de la DSI.

 

¿Qué entenderemos por Doctrina Social de la Iglesia?

Para definir lo que es la DSI, me basaré preferentemente en el trabajo del profesor Exequiel Rivas, gran conocedor de esta temática. La DSI manifiesta la preocupación social de la Iglesia, la cual es impulsada por el modelo de Jesucristo transmitido por los Evangelios y la tradición de la misma comunidad creyente. La DSI, como doctrina o enseñanza, encuentra su comienzo sistemático en la promulgación de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII, quien en 1981 escribe esta carta a propósito de la situación social de los obreros y, desde allí, mostrar cuál es la mirada cristiana sobre la condición laboral de los mismos trabajadores. La intervención social de la Iglesia desde la DSI supone el ejercicio de un discernimiento ético que tiene como objetivo explicitar la bondad o la maldad de un determinado modelo ideológico, económico o social. Este acercamiento ético se realiza desde una profunda actitud de escucha y uso de las ciencias sociales que le permiten a la Iglesia profundizar y conocer más los elementos que componen la cuestión social.

Para realizar el discernimiento, además, la DSI fundamenta su reflexión y sus propuestas en a lo menos tres principios fundamentales. Ellos son: 1) la dignidad de la persona humana, la cual está dotada de derechos y deberes; 2) la solidaridad universal que excluye todas las formas de individualismo social y político; 3) el principio de subsidiariedad, es decir, la conciencia de que ni el Estado ni sociedad alguna deberán sustituir jamás la iniciativa y la responsabilidad personal y de los grupos intermedios, y a su vez, exige el respeto por el espacio necesario para el desarrollo de la libertad. A partir de estos principios, la DSI ofrece criterios y juicios morales que, desde la fe cristiana, puedan ser asumidos para promover el bien común, la dignidad personal y el acceso a los bienes dados por Dios, sobre todo el acceso de los más pobres (Cf. Mt 25,35-40).

 

Francisco y las tres “T”: continuidad y creatividad en la DSI

La historia de la DSI ha conocido una variedad de encíclicas y mensajes magisteriales que la promueven, explicitan y desarrollan. En esta historia de defensa de la cuestión social, el Papa Francisco aparece como un receptor permanente y un exponente activo. Así lo podemos ver en su preocupación por la cuestión social y política, elemento presente en Fratelli Tutti. También vemos la urgencia de lo ecológico, como marca característica del pontificado del Papa, elemento explicitado con fuerza en Laudato Si’. En nuestro caso, quisiera relevar de modo particular lo que Francisco llama las “tres T” (tierra, trabajo y techo), entendiéndolas como una palabra y propuesta del Papa que, hundiendo sus raíces en la DSI, es capaz de continuar exponiendo de manera creativa lo que la visión social de la Iglesia nos ofrece.

En octubre del 2014 y con ocasión del encuentro de Francisco con los movimientos populares en Bolivia, el Papa indicó que la tierra, el techo y el trabajo son derechos sagrados de los cuales los seres humanos deben poder disfrutar y a los cuales deben tener acceso. Sobre la tierra, Francisco critica fuertemente la erradicación que sufren los campesinos por causa de los grandes conglomerados económicos. El pecado de la acumulación del dinero, del abuso de los recursos naturales y la explotación de la tierra, son elementos que van contra el plan de Dios, el cual nos ha regalado la tierra para vivir en comunión con ella y los demás seres que la habitan y no para destruirla. Hablando del trabajo, Francisco indica que el actual sistema capitalista neoliberal atenta contra la dignidad de la persona, ya que este sistema coloca el dinero por sobre la dignidad de la persona creada a imagen de Dios (Cf. Gn 1,26-27). Además, el Papa insiste en la promoción de salarios justos para todos los trabajadores, en consideración que en muchos países existen verdaderos “sueldos de hambre” como los llama Francisco. Finalmente, y hablando del techo, Francisco denuncia los cordones de miseria de las ciudades, en los cuales los pobres no tienen vivienda digna. Es necesario, dice el Papa, generar políticas de cuidado de la vida social y cultural en nuestras urbes.

Las propuestas de Francisco no son ideología política ni partidismo social. Son una lectura de la Palabra de Dios, del modelo de Jesús, de la tradición de la Iglesia y de la DSI. Es necesario, por tanto, que nuestras comunidades cristianas se apropien de las miradas de la DSI, tanto en su dimensión conceptual o teórica, pero, sobre todo, en su dimensión concreta. Es necesario promover la justicia, la paz, la reconciliación, la solidaridad y la equidad, elementos que están en el proyecto que Dios traza para el ser humano, proyecto del cual la DSI y el Papa Francisco, como receptor particular y creativo, nos ofrecen.

 

Preguntas para la reflexión

 

  1. ¿Conozco/conocemos los documentos de la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Cuáles? ¿cuál/cuáles quisiera/quisiéramos profundizar?
  2. ¿A qué me/nos llaman las tres T del Papa Francisco?