
La Diócesis de Rancagua celebró el Día de la Solidaridad con misas, bendiciones y gestos de servicio este 18 de agosto. La celebración central tuvo lugar en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Graneros, donde el obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera, presidió la Santa Misa en memoria de San Alberto Hurtado. La Eucaristía fue concelebrada por el padre Cristian Catalán, vicario pastoral y encargado de la Pastoral Social y Caritas Diocesana, junto al párroco de Graneros, padre Alejandro Jorquera.
En su homilía, monseñor Vera recordó que la verdadera solidaridad es un estilo de vida inspirado en el Evangelio y que “hoy más que nunca necesitamos comunidades que vivan la caridad con gestos concretos de servicio y cercanía”. Por su parte, el padre Cristian Catalán invitó a los presentes a hacer de este mes un tiempo de compromiso y entrega: “Oremos, compartamos, ayudemos. Que la solidaridad no sea solo un discurso, sino una forma de vida”, señaló.
Fe y compromiso comunitario
En la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Coltauco, la comunidad celebró la Eucaristía recordando a San Alberto Hurtado y bendiciendo a los miembros de los distintos voluntariados parroquiales, quienes diariamente sirven con generosidad en sus comunidades. La jornada estuvo acompañada de acciones solidarias hacia las familias más necesitadas del sector, reflejando el espíritu de entrega que inspiró al santo chileno.
Por otra parte, en la capilla San Alberto Hurtado del sector poniente de Rancagua, la comunidad se reunió en torno a la Misa, reviviendo momentos de profunda fe y devoción. Con gratitud se recordó el ejemplo del santo, “un hombre que nos enseñó con su vida el valor del servicio y la solidaridad”, tal como señalaron los organizadores, invitando a continuar su legado en la vida diaria.
En la Parroquia Santi Cura de Ars, de Rancagua, se hizo un té solidario a la salida de la misa del domingo, con lo que no sólo se fortaleció el valor de la entrega de dinero para ayudar a una buena causa, sino que también el compartir fraternalmente.
Así, en distintas parroquias de la diócesis se realizaron misas, bendiciones y gestos de fraternidad, reafirmando que la solidaridad es un llamado permanente para los cristianos. El Mes de la Solidaridad, instaurado en Chile en honor a San Alberto Hurtado, es una ocasión privilegiada para renovar el compromiso de construir una sociedad más justa y humana, especialmente a través de la acción concreta en favor de los más pobres y excluidos. Les recordamos también a quienes se ha llevado sobres para depositar sus colaboraciones para el Té Solidario, que se están recolectando en los templos.