Hogar San José de San Fernando: Solidaridad, vocación y servicio a los adultos mayores

Viernes 01 de Agosto del 2025
En San Fernando, el Hogar San José, dirigido por las Hermanas Carmelitas Misioneras, está cumpliendo 75 años entregando amor, cuidado y dignidad a las personas mayores, siento ésta una oportunidad para destacar no solo las décadas de servicio, sino que también poner en valor la solidaridad, las vocaciones religiosas y el buen trato hacia los adultos mayores.

 

El Hogar de ancianas San José de San Fernando, fundado como una de las primeras obras de las hermanas Carmelitas Misioneras en Chile, hace 75 años, ha sido un verdadero refugio de cuidado y asistencia para mujeres mayores, muchas de ellas con altos niveles de dependencia. Actualmente, alberga a 33 residentes, algunas autovalentes y otras postradas, y cuenta con un equipo de más de 40 trabajadoras que día a día cuidan de ellas con dedicación y cariño. A ellas se sumen los profesionales como kinesiólogos, nutricionistas, fonoaudiólogos, entre otros, y las mismas religiosas.

La superiora de la comunidad, la hermana Máxima Moscoso, explica que tienen capacidad para recibir a 50 ancianas, por lo que hoy en día hay cupos disponibles para recibir más residentes. “El hogar es una casa, una casa grande, pero una casa. Aquí no solo cuidamos, también acompañamos espiritualmente, escuchamos, compartimos. Nuestro deseo es que todas sientan que ésta también es su casa”, explicó otra de las religiosas, la hermana Teresa Figueroa.

 

Convivencia que humaniza

Dentro del hogar, la convivencia entre las residentes es diversa y profundamente humana. Algunas son alegres y conversadoras; otras más calladas y reservadas. Pero todas, con el tiempo, encuentran su lugar. A pesar de los distintos grados de deterioro cognitivo, las hermanas y el equipo acompañan con respeto los procesos de adaptación.

“Se apoyan, se cuidan, se llaman. Se guardan el puesto para el almuerzo, se extrañan cuando una no está. Como en cualquier casa, hay días más tranquilos y otros más movidos, pero lo esencial es que aquí nadie está solo”, cuenta Teresita Cruz, directora del hogar.

Además, indica, que se realizan talleres y actividades recreativas, que promueven la participación y mejoran la calidad de vida. La espiritualidad también tiene un rol fundamental en la rutina diaria, así como el acompañamiento afectivo.

 

Una relación viva con las familias

Lejos de ser un lugar de abandono, el Hogar San José promueve una relación activa y comprometida con las familias de las residentes. En la mayoría de los casos, los hijos o familiares están presentes, llaman, hacen videollamadas e incluso participan en celebraciones o paseos. “Solo dos de las residentes actuales no tienen familia directa”, indican y, en esos casos, el hogar ha asumido su cuidado por completo.

“Desde la primera entrevista con la familia, les decimos: nosotros los ayudamos a cuidar, pero ustedes siguen siendo los responsables de su ser querido. Aquí la puerta está siempre abierta”, afirma Teresita Cruz, directora del hogar.

Las familias que viven lejos —incluso en el extranjero— también se mantienen cercanas a través de la tecnología. Muchas residentes, luego de un periodo de adaptación, sienten este lugar como su casa y extrañan volver si salen de paseo.

 

 

Solidaridad activa

En el mes de la solidaridad, que se vive intensamente en agosto, el Hogar San José por lo general recibe la visita de colegios y voluntarios que alegran a las residentes con cantos, juegos y meriendas. “Las abuelitas se iluminan cuando ven niños, jóvenes o simplemente alguien que se interesa en ellas”, dijo la hermana Máxima.

En ese contexto explican que quienes deseen ayudar pueden hacerlo donando su tiempo, visitando a las residentes, o bien colaborando con aportes materiales o económicos. Una de las principales necesidades del hogar en invierno es el pago de calefacción, dado el tamaño del recinto y el alto costo del gas. Al respecto, la directora de la institución, semana que ha surgido el Grupo de Amigos del Hogar, en su mayoría sanfernandinos que, recordando sus vínculos con las hermanas, se han organizado para aportar mensualmente. “Muchos nos dicen: yo venía con mi papá a dejar papas o leche al hogar. Hay una historia de afecto que queremos recuperar”, comenta Teresita Cruz.

 

 

Carisma de comunión

La comunidad religiosa San José de las Carmelitas Misioneras en la ciudad colchagüina está compuesta por seis hermanas, varias de ellas también adultas mayores, quienes desde la discreción y la fe han sostenido por años esta misión. Su carisma es el de “comunión”, reflejando el profundo amor a Dios y al prójimo como una sola entrega.

La hermana Máxima Moscoso, agrega que durante años, han trabajado en silencio, enfocadas en el interior del hogar más que en la visibilidad pública. Por ello, cree que no han surgido nuevas vocaciones desde San Fernando, pero la esperanza sigue viva: “Es tiempo de volver a contar nuestra historia y nuestro carisma. Tal vez haya jóvenes que estén buscando una vida de entrega y amor, y no saben que esto existe”, comentó.

 

 

Celebración en octubre

Para celebrar el aniversario, se hará un acto central será el 23 de octubre, con una Misa presidida por Monseñor Guillermo Vera, obispo de la diócesis, y la participación de residentes, familiares, voluntarios y amigos de la comunidad. Además, habrá otras sorpresas que desde ya están preparando.

Este aniversario es una oportunidad para agradecer, visibilizar y apoyar una obra profundamente humana y evangélica. En tiempos donde la soledad y el abandono golpean con fuerza a muchas personas mayores, el Hogar San José nos recuerda que la ternura, la fe y la solidaridad siguen siendo posibles.

 

 

 

¿Quieres sumarte?

Puedes hacerlo como voluntario, donando productos de higiene, alimentos no perecibles, gas o ayudando económicamente a través del Grupo de Amigos del Hogar. Porque nadie sobra, y cada gesto de amor cuenta.

 

CONTACTO DEL HOGAR:

Teresita Cruz: +56926096148/ 722711571

direccionsanjosehogarcm@gmail.com