Tender una mano al que sufre, con un sentido cristiano, es parte de la labor de Caritas Rancagua en la residencia en que acoge a familias en situación de calle.
La residencia familiar Nuestra Señora de la Misericordia, a cargo de Fundación Caritas y Acción Social de la diócesis, es una casa grande en un barrio antiguo de la ciudad de Rancagua, que alberga a familias en situación de calle. Pero detrás de sus puertas hay un sistema que funciona más allá de los requerimientos estrictamente técnicos del programa. Aquí, los grupos familiares que ingresan encuentran algo más que alojamiento y comida, encuentran la acogida cristiana.
De acuerdo con lo que explican en Caritas, éste es dispositivo nuevo en la región, que se ejecuta con fondos del Ministerio de Desarrollo Social, que no tiene más de dos años de funcionamiento. A él ingresan familias chilenas o extranjeras, en situación de calle y que tengan menores de edad o gestantes dentro del grupo. Es un requisito excluyente.
A ellos se les ofrece contención, se realizan gestiones con otras redes de apoyo de acuerdo con sus necesidades y también se busca que tengan sentido de pertenencia, lo que se logra a través del cuidado del espacio común, donde cada familia cumple un rol.
Paola Parada, Terapeuta Ocupacional, encargada de la residencia explica que: “La Fundación Caritas ha marcado un sello distinto, si bien el objetivo es apoyar a las familias para que salgan de su situación, no se hace a través del asistencialismo”. La diferencia radica en la entrega de herramientas para volver al sistema laboral, explica.
Para entregar los mecanismos que les permitan a las familias tener un egreso exitoso luego de su estadía es necesario tener una mirada lejos del estigma habitual, hay que creer en ellos. “Cuando reciben amor, son capaces de dar amor”, acota la encargada de la casa, y agrega que han tenido experiencias muy gratificantes de personas que han mejorado su situación después de su paso por la residencia.
Equipo y funcionamiento
Un equipo profesional bien preparado mantiene en funcionamiento la casa. Además de la encargada de la residencia, hay una coordinadora, una gestora, dos monitoras diurnas, dos monitoras de fin de semana, cuatro monitoras de noche, dos manipuladoras de alimentos, un apoyo administrativo y una monitora infanto juvenil.
Durante estos dos años han pasado por la residencia más de 200 familias. En un comienzo muchas de ellas eran extranjeras, pero hoy la tasa de ocupación es 100% chilena (25 cupos).
Cada grupo familiar puede permanecer en la residencia durante dos meses. Durante este tiempo pueden ahorrar para tener un lugar donde vivir después de este periodo. Un convenio con un colegio cercano permite la escolarización de los menores, mientras los que se quedan en casa se distribuyen el trabajo de algunas áreas de la casa.
Ellos deben pernoctar en la residencia, pero se hacen excepciones en la temporada de cosecha, cuando se les permite el trabajo por turnos. Distinto es el caso de las mamás solteras que, al no tener red de apoyo tienen mayor dificultad para encontrar trabajo.
La experiencia de usuarios
Carolina: “Ha sido una buena experiencia estar acá, aunque nunca me imaginé que algo así me iba a pasar, pero me desalojaron de la noche a la mañana en un campamento. Acá nos han orientado y recibimos ayuda”, señala.
Elena: “Estoy acá con dos hijas y una nieta, venía muy decaída, maltratada, pero ahora me siento más segura, ahora tengo más herramientas para salir adelante, hay que aprender a quererse”.
Nicole: “La residencia es un gran apoyo para una mamá soltera, como yo. Nos dan herramientas. Estoy buscando trabajo… yo quería tirar la esponja, pero las tías acá me dieron ánimo para seguir insistiendo”.
ENTREGA DE AYUDA
La residencia familiar es un proyecto que complementa el trabajo de la Fundación Caritas y Acción Social en el área de programas calle, cómo son: la Residencia para la Superación (que es para personas solas), las rutas calles y los albergues. Además de la atención ambulatoria que se hace de las personas sin hogar en la región.
La Residencia está ubicada en calle Bueras 0367. Las donaciones de ropa, ropa de cama y otros enseres son bienvenidas.