Dedicación de la Iglesia Catedral

Jueves 02 de Mayo del 2024
Fragmento de la Historia de la Diócesis escrito por el padre Humberto Sepúlveda (qepd).

Dedicación de la Iglesia Catedral

Su sitio desde un comienzo ha permanecido invariable. Ahí se construyó la primera iglesia para el culto divino. Luego vendrían otras. “En el pueblo de Rancagua, en la Iglesia parroquial de dicho Valle, en 1° de noviembre de 1663, confirma D. Diego de Humanzoro”. Un “informe de 1745 da por terminada la iglesia parroquial, de 206 varas de largo y 9 de ancho, con la sacristía de 8 varas, todo de obra prolija con dos torres que se están fabricando”. En 1775 informa el Corregidor Ignacio José de Alcázar de la recién terminada iglesia parroquial de Rancagua, frente a la plaza mayor, de 40 varas de largo por 9 de ancho. Altares de los expulsados jesuitas de Bucalemu se distribuyen en junio de 1794 entre la iglesia de Los Andes y la de Rancagua.

Hace referencia en 1771 el Maestre de Campo, José Antonio de Ovalle, al templo de la Villa de Rancagua: 44 varas de largo. Ocho y media de ancho y seis un tercio de alto. Tres puertas, la principal da a la plaza. Dos torres.

La Batalla de 1814 deja el templo totalmente deteriorado. El archivo parroquial sufre daños irreparables. Usan los soldados las hojas de sus Libros para taconear sus cañones y poder disparar. José Antonio Rodríguez Zorrilla, el cura, hermano del obispo, para salvar algo, entrega Libros apresuradamente a algunos feligreses, que los llevan a sus casas. No vuelven.

Se constituye en 1854 la comisión encargada de allegar voluntades y financiamiento para la construcción de la nueva iglesia. Manos a la obra se ponen en 1861, siendo cura Francisco Troncoso Guzmán. Fallece el 1864 sin ver terminada la empresa, quedando ahí sepultado. José Bernardo Suárez publica su biografía en uno de sus Libros de Lecturas para las Escuelas Primarias. Entre tanto, el servicio religioso se mantiene en la capilla de la Casa de Ejercicios San Juan Nepamuceno, Torres de Freire, antigua posesión jesuita.

Se inaugura solemnemente el nuevo templo el 30 de enero de 1876, Bodas de Oro, por tanto, en 1926. 59 varas de largo por 24 de ancho, 3 naves y 5 puertas. Juan Herbage confecciona los planos. El mismo entrega estudios para las catedrales de La Serena y Concepción. Completa el proyecto Eusebio Chelli (1830-1890), célebre proyectista romano, diseñador de las iglesias de San Ignacio, Capuchinos y otros.

Ha subido de rango la cincuentenaria iglesia. Ahora es catedral, cátedra y asiento desde donde ejerce el obispo su triple potestad de enseñar, santificar y gobernar.

El 21 de octubre de 1926 se celebra su dedicación litúrgica. Consagrado con Santo Crisma su altar y sus columnas, mientras suben las oraciones al cielo como el incienso en volutas y se satura el ambiente de sagradas melodías. “Verdaderamente ésta es la Casa de Dios y la puerta del Cielo”.

Las dos esbeltísimas torres nuevas, símbolo espiritual de la ciudad se bendicen e inauguran en 1937, junto con la gran campana. Con desbordante fiesta se celebra después en la plaza tan fausto acontecimiento. El obispo Durán emprende en 1977 una campaña sin éxito, para remodelarla y dotarla de cripta. Alcanzó sólo para su excavación. El obispo Medina dio a todo remate en un santiamén”.