Actualidad Diocesana

Padre José Vergara celebró 25 años de sacerdocio junto a la comunidad de Guacarhue

Viernes 23 de Octubre del 2026
En la Parroquia Nuestra Señora del Rosario el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, celebró la misa de acción de gracias por los 25 años de ministerio sacerdotal de su párroco.

Bajo una intensa lluvia, pero con el corazón lleno de gratitud, la comunidad católica de Guacarhue se reunió el pasado 20 de octubre para celebrar las Bodas de Plata Sacerdotales del padre José Vergara Banda.

El sacerdote, ordenado ese mismo día, pero en 2001, conmemoró este importante aniversario junto a sus feligreses, en una jornada marcada por la oración, la alegría y el reconocimiento a su labor pastoral.

La celebración contó con la presencia de monseñor Guillermo Vera, obispo de la Diócesis de Rancagua, y del padre Pedro Pedraza, aa., párroco de la Basílica de Rengo, quienes acompañaron al padre José en este significativo momento de su vida sacerdotal.

Más allá de las condiciones climáticas, los fieles participaron con entusiasmo en esta instancia de acción de gracias, que permitió reconocer el camino recorrido por su párroco y renovar el compromiso de seguir creciendo juntos en la fe.

Durante estos 25 años, el padre José ha dedicado su ministerio a acompañar a las familias, celebrar los sacramentos y anunciar el Evangelio, haciendo presente la misión de la Iglesia en medio de las comunidades. Por ello ha sido recordado con cariño en las parroquias de Pumanque, Sagrada Familia de Nogales donde estuvo como párroco anteriormente y ahora en Guacarhue, de donde es párroco desde el 22 de marzo de 2023.

Como parte de este agradecimiento, la comunidad encomendó el ministerio del sacerdote a la protección de la Virgen del Rosario, patrona de la parroquia, pidiendo que continúe iluminando sus pasos y le conceda fortaleza, sabiduría y amor para perseverar en su misión evangelizadora.

Así, las Bodas de Plata Sacerdotales del padre José Vergara se transformaron en una celebración de la fidelidad y el servicio, renovando la esperanza de una comunidad que camina unida y agradece el don de la vocación sacerdotal.