Actualidad Diocesana

En Fiestas Patrias: Las Cabras acompañó a quienes más lo necesitan

Jueves 17 de Septiembre del 2026
La Pastoral Social de la parroquia Sagrado Corazón de Las Cabras convirtió la celebración patria en una oportunidad para compartir, acompañar y servir a hermanos en situación de vulnerabilidad.

Las Fiestas Patrias también pueden ser una ocasión para vivir la fe y hacer visible la caridad cristiana. Así lo entendió la comunidad de la parroquia Sagrado Corazón de Las Cabras, que el pasado martes 15 de septiembre realizó un almuerzo dieciochero para hermanos y hermanas en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

La actividad, organizada por la Pastoral Social, permitió celebrar en torno a una mesa compartida, pero, sobre todo, generar un espacio de encuentro y acompañamiento para quienes atraviesan mayores dificultades. Porque para la comunidad cristiana, celebrar también significa abrir el corazón y reconocer la dignidad de cada persona.

La jornada contó con el valioso apoyo material y humano de padres de la catequesis familiar, quienes se sumaron generosamente a esta iniciativa. Su participación expresa cómo el compromiso solidario puede involucrar a distintas áreas de la vida parroquial y convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad.

Este almuerzo forma parte del trabajo que semana a semana sostiene el Comedor Solidario de la parroquia, un servicio que busca acompañar a los más desamparados y responder, desde el Evangelio, a sus necesidades concretas.

Desde la Pastoral Social elevaron un especial agradecimiento a Dios y a cada uno de los benefactores de la comunidad cristiana, cuyo aporte permite mantener este espacio de acogida y servicio.

En medio de las celebraciones por un nuevo aniversario patrio, la comunidad de Las Cabras recordó así que la fe no permanece al margen de la realidad, sino que se expresa en gestos concretos de amor, solidaridad y caridad.

Una mesa, un plato de comida y una palabra cercana pueden convertirse también en una forma de anunciar el Evangelio.

Porque en el Corazón de Jesús, todos caben y nadie sobra.