Actualidad Diocesana

Paredones abre su Puerta Santa en el marco del Año Jubilar Franciscano

Lunes 14 de Septiembre del 2026
La comunidad de la parroquia San Francisco de Asís vivió con alegría esta celebración, que marca el inicio de un tiempo de gracia y renovación espiritual al cumplirse 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís.

Con alegría y un profundo sentido de fe, la comunidad de la parroquia San Francisco de Asís de Paredones abrió el pasado sábado 12 de septiembre su Puerta Santa, dando inicio al Año Jubilar Franciscano, convocado con motivo de los 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís.

La celebración, realizada a las 19:00 horas, reunió a cerca de 150 personas, principalmente integrantes de la propia comunidad parroquial, que quisieron ser parte de este momento significativo. El templo de Paredones fue designado templo jubilar por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto, y cuenta con autorización para mantener abierta esta Puerta Santa durante el año jubilar.

 

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Para el presbítero Manuel Lizana, administrador parroquial, se trata de un acontecimiento que expresa fe, esperanza y renovación. “La puerta no es una puerta cualquiera. Nos recuerda que Cristo es la verdadera puerta”, explicó.

En este sentido, atravesarla representa mucho más que un gesto exterior. Es una invitación a dejar atrás aquello que aleja de Dios y emprender un camino de conversión, reconciliación y renovación espiritual.

La Puerta Santa fue preparada y adornada por las hermanas y la comunidad, que vivió la celebración como una experiencia profundamente significativa. Además, permanecerá abierta durante todo el Año Jubilar Franciscano, acogiendo a quienes quieran acercarse a vivir este tiempo especial de gracia.

El padre Lizana destacó que la puerta abierta recuerda también la necesidad de mantener abierto el corazón. “Lo más profundo es tener abierta la puerta de nuestro corazón”, señaló, vinculando este signo con el fortalecimiento de la fraternidad y el compromiso de vivir el Evangelio siguiendo las huellas de San Francisco.

La invitación queda abierta a toda la Diócesis de Rancagua. “Esto no es un signo mágico ni un simple rito externo. Es una invitación a dejarnos transformar”, afirmó el sacerdote.

Recordemos que los fieles que visiten este templo podrán recibir la indulgencia plenaria, cumpliendo las condiciones establecidas por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.