
La Dedicación de la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en el centro de rehabilitación de La Granja Misericordia, marcó el inicio oficial de esta nueva obra de Fundación Misericordia en Rengo. Más de 400 personas llegaron para acompañar una jornada que puso a Cristo en el centro de la rehabilitación.
La solemne Eucaristía fue presidida por monseñor Guillermo Vera, obispo de Rancagua, junto al padre Pedro Pedraza, párroco de Rengo, sacerdotes, seminaristas y acólitos. Familias, misioneros, colaboradores, vecinos y personas vinculadas al trabajo de la fundación también fueron parte de esta celebración.
Romain de Chateauvieux, fundador de Fundación Misericordia, compartió la historia de este proyecto, que nació como un sueño y que, según relató, fue creciendo a través de distintas personas y circunstancias que reconoció como verdaderos milagros de Dios.
La Granja funciona en un terreno de 25 hectáreas entregado en comodato por las Hermanas Benedictinas de Rengo. El lugar busca ofrecer una alternativa de rehabilitación para personas que enfrentan adicciones al alcohol y las drogas, integrando fe, vida comunitaria y trabajo.
Uno de los momentos centrales ocurrió al finalizar la Misa. Monseñor Vera entregó las llaves del sagrario a Cristóbal Avilés, quien junto a su esposa, Pilar Paul, estará a cargo de la misión. El obispo destacó que eran “las llaves más importantes”, recordando que Jesús Eucaristía debe estar en el centro de esta comunidad.
La jornada continuó con la presentación de las primeras dos personas que iniciaron su proceso de rehabilitación, acompañadas por dos misioneros. La comunidad oró por ellos y escuchó sus testimonios, en un momento cargado de emoción y esperanza.
En La Granja, este camino es llamado “resurrección”, porque expresa la posibilidad de recuperar la dignidad y comenzar una vida nueva en Cristo.
La obra aún necesita apoyo para equipar sus espacios y sostener su funcionamiento. Por eso, Fundación Misericordia invitó a quienes quieran colaborar a sumarse a esta misión.
Para sus protagonistas, fue “un día de cielo” y el comienzo de una comunidad llamada a ser esperanza para quienes buscan dejar atrás las adicciones.