
Con una comunidad reunida en torno a la fe, la Parroquia Divino Maestro de Rancagua celebró el viernes 7 de agosto su fiesta patronal, en una Eucaristía que convocó a más de un centenar de fieles.
La celebración comenzó a las 19:00 horas y fue presidida por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto, quien estuvo acompañado por el párroco, presbítero Cristián Giadach; el vicario, padre Ricardo Rebolledo; el padre Marcelo Zeballos; y los diáconos José González, Hernán Gárate y Juan Rubio.
También participaron los encargados de las distintas capillas de la parroquia, quienes tuvieron un papel activo en la preparación de la liturgia y en este significativo encuentro comunitario.
Durante su homilía, monseñor Guillermo Vera entregó un mensaje especialmente motivador a los presentes, invitándolos a vivir la fe de manera concreta a través del servicio, la acogida y la caridad con el prójimo.
El obispo llamó así a mantener una comunidad abierta y cercana, donde cada persona pueda sentirse acogida y encontrar en la Iglesia un espacio de encuentro, fraternidad y esperanza.
La jornada tuvo además un significado especial, ya que permitió celebrar el Día del Párroco. En este contexto, representantes de las distintas comunidades de la parroquia entregaron un presente al padre Cristián Giadach y al padre Ricardo Rebolledo, como expresión de gratitud por su servicio pastoral y acompañamiento.
El gesto fue recibido con alegría por ambos sacerdotes, en una jornada que permitió reconocer el trabajo que realizan junto a las comunidades y capillas de la Parroquia Divino Maestro.
Al finalizar la Eucaristía, los asistentes compartieron un momento de fraternidad, fortaleciendo los vínculos que animan la vida pastoral de esta comunidad de Rancagua.