Actualidad Diocesana

Diáconos de la Diócesis de Rancagua celebraron a San Lorenzo junto a sus familias

Miércoles 12 de Agosto del 2026
La celebración de su santo patrono reunió a la comunidad diaconal en una jornada marcada por la oración, el encuentro y el servicio.

Compartir, celebrar y fortalecer la vocación al servicio. Con ese espíritu, los diáconos de la Diócesis de Rancagua celebraron a su santo patrono, San Lorenzo, durante una jornada familiar realizada el pasado 9 de agosto en el Santuario de Pelequén.

El encuentro convocó a 108 personas: 30 diáconos junto a sus familias y 14 aspirantes al diaconado de la Escuela Diaconal, quienes también llegaron acompañados por sus esposas e hijos.

La jornada comenzó a las 9 horas con un desayuno y un espacio para compartir. La idea fue conocerse, intercambiar experiencias y fortalecer los vínculos entre quienes ejercen el Diaconado Permanente y quienes se preparan para asumir este ministerio.

A las 11 horas llegó el momento central: la Santa Misa, celebrada en el Santuario de Pelequén y presidida por monseñor Guillermo Vera, obispo de Rancagua.

Durante la Eucaristía, la comunidad diaconal puso ante el Señor su vocación, servicio y camino pastoral. En su mensaje, el obispo los animó a mantener “la mirada fija en el Señor”, recordando que Cristo debe estar siempre en el centro del ministerio.

Después de la Misa, la celebración continuó en torno a la mesa. Diáconos, aspirantes y sus familias compartieron un almuerzo de camaradería, cerrando una jornada marcada por la fraternidad.

Para el diácono Héctor Soto Molina, coordinador diocesano del Diaconado Permanente, fue una experiencia especialmente significativa.

“Fue un encuentro maravilloso, donde nos encontramos hermanos diáconos junto a sus familias, y los aspirantes al diaconado con sus familias, pero al mismo tiempo, como dijo monseñor Guillermo Vera, tener la mirada fija en el Señor”, expresó.

El coordinador destacó además la alegría del reencuentro entre los diáconos, quienes muchas veces coinciden en actividades pastorales, pero no siempre tienen la posibilidad de compartir junto a sus familias.

La celebración de San Lorenzo permitió a la comunidad diaconal de la Diócesis de Rancagua renovar sus vínculos, compartir la vida familiar y reafirmar que el servicio en la Iglesia se construye caminando juntos y con la mirada puesta en Cristo.