
La belleza de la música volvió a llenar un templo de vida. El pasado 31 de julio, la Parroquia Santo Cura de Ars de Rancagua abrió sus puertas para recibir a la Orquesta Juvenil e Infantil de Rancagua, cuyos integrantes protagonizaron una presentación que emocionó a la comunidad y confirmó el poder del arte para acercar a las personas a Dios.
Desde las 18 horas, decenas de fieles, familias y vecinos participaron de una velada marcada por la calidad artística y el entusiasmo de niños y jóvenes músicos, quienes ofrecieron un repertorio que fue recibido con largos aplausos y un profundo clima de recogimiento.
El párroco, presbítero Héctor Pulgar, destacó que la iniciativa permitió vivir un momento de comunión a través de la música. Citando al papa Benedicto XVI, recordó que "la música es un lenguaje universal de belleza, capaz de unir a los hombres de buena voluntad y de elevar el alma hacia Dios", palabras que, afirmó, se hicieron realidad durante el concierto.
El padre Héctor Pulgar expresó un especial agradecimiento a todos quienes hicieron posible esta actividad, valorando el compromiso de los músicos y de quienes acompañaron la organización del concierto. Asimismo, agradeció la masiva presencia de la comunidad, que respondió con respeto y entusiasmo a esta invitación.
"La música, cuando nace del esfuerzo y se pone al servicio del bien, se convierte en un don que enriquece el corazón de quienes la interpretan y de quienes la escuchan. Gracias por regalarnos una noche que permanecerá en la memoria de nuestra comunidad", señaló el sacerdote.
La parroquia concluyó la jornada elevando una oración por los integrantes de la Orquesta Juvenil e Infantil de Rancagua, para que continúen cultivando los talentos que Dios les ha concedido y sigan sembrando, mediante la música, esperanza, fraternidad, belleza y fe en cada uno de los lugares donde compartan su arte.