Actualidad Diocesana

Con una jornada de oración y fraternidad se celebrará el Día del Párroco

Miércoles 29 de Julio del 2026
El próximo 4 de agosto, en la memoria de san Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, el clero diocesano se reunirá en el Centro Mariápolis de Cunaco para agradecer el don del ministerio sacerdotal y fortalecer la comunión entre los presbíteros.

Con una jornada de oración, fraternidad y acción de gracias, la Diócesis de Rancagua celebrará el próximo 4 de agosto el Día del Párroco, en la memoria de san Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes.

El encuentro reunirá al presbiterio diocesano en el Centro Mariápolis de Cunaco y tendrá como momento central la celebración de la Santa Eucaristía, en la que los sacerdotes darán gracias al Señor por el don del sacerdocio y renovarán su compromiso de servicio. Posteriormente compartirán un almuerzo fraterno, como un espacio para fortalecer la cercanía, el encuentro y la comunión entre quienes sirven pastoralmente en las distintas comunidades de la diócesis.

El Vicario para el Clero, padre Robinson Piña, destacó que esta celebración constituye una valiosa oportunidad para renovar los vínculos entre los sacerdotes y fortalecer la espiritualidad presbiteral. "Al reunirnos en torno a la Eucaristía recordamos que somos hermanos llamados a servir a un mismo pueblo de Dios, apoyándonos mutuamente en la misión y en la vida espiritual", señaló.

Respecto al legado de san Juan María Vianney, el padre Piña afirmó que su testimonio continúa siendo un referente para los sacerdotes de hoy por su profunda vida de oración, su amor a la Eucaristía, su dedicación al sacramento de la Reconciliación y su cercanía con las personas, especialmente con quienes más necesitaban del consuelo de Dios.

Finalmente, el Vicario para el Clero hizo un llamado a las comunidades a acompañar a sus sacerdotes, especialmente a través de la oración. "El mayor apoyo que una comunidad puede ofrecer a sus sacerdotes es la oración constante. Junto con ello, es importante valorar su servicio, colaborar activamente en la misión pastoral, animarlos en los momentos de dificultad y caminar con ellos en un espíritu de corresponsabilidad. Un sacerdote que se siente acompañado por su comunidad puede servir con mayor alegría y esperanza, fortaleciendo así la vida de la Iglesia", expresó.

Cabe señalar que además de esta celebración las distintas comunidades parroquiales están organizando sus propias instancias de agradecimiento a sus párrocos.