
La Basílica Santa Ana de Rengo vive días de profunda alegría y preparación para celebrar la solemnidad de Santa Ana, el domingo 26 de julio, una de las festividades religiosas más importantes de la Diócesis de Rancagua. Este año, además, la celebración coincide con los 125 años de la presencia pastoral de los Agustinos de la Asunción en esta comunidad, un hito que llena de gratitud a los fieles.
"Estamos de fiesta", resume el rector de la basílica, el R.P. Pedro Pedraza, A.A., quien invitó a toda la comunidad a participar de una programación pensada para reunir a las familias en torno a la fe y al ejemplo de Santa Ana.
La preparación inicia con un Triduo, que comienza el viernes 24 de julio a las 17:30 horas en la basílica y mantendrá el mismo horario el resto de los días, que pone en el centro a las distintas generaciones. El primer día estará dedicado a los niños, encomendándolos a la protección de Santa Ana para que crezcan en la fe, acompañados por sus familias y, especialmente, por sus abuelos.
La segunda jornada convoca a los jóvenes, llamados a reconocer el testimonio de los adultos mayores como verdaderos transmisores del Evangelio dentro del hogar. El cierre del Triduo estará dedicado a las personas mayores y a las familias, pidiendo la intercesión de Santa Ana para fortalecer la unidad, el amor y la esperanza en cada hogar.
La gran fiesta será este domingo 26 de julio. A las 11:00 horas, Mons. Guillermo Vera, obispo de Rancagua, presidirá la Eucaristía solemne en la basílica. Posteriormente, la imagen de Santa Ana recorrerá las calles de Rengo en la tradicional procesión, acompañada por una banda y cientos de fieles que cada año renuevan esta expresión pública de devoción.
"Queremos que todos se sientan invitados a celebrar esta hermosa fiesta", expresó el padre Pedraza, quien destacó que Santa Ana continúa siendo un modelo para las familias y un signo de esperanza para las nuevas generaciones.