Actualidad Diocesana

Equipos de Ayuda Fraterna y Pastoral Social vivirán encuentro diocesano para fortalecer el servicio de la caridad

Miércoles 08 de Julio del 2026
La jornada convocada por Fundación Cáritas Rancagua reunirá a agentes pastorales de toda la diócesis para compartir, fortalecer el trabajo de la Pastoral Social y renovar el compromiso con el servicio a los hermanos más necesitados.

La caridad es uno de los pilares de la misión de la Iglesia y una expresión concreta del Evangelio. Con ese espíritu, los equipos de Ayuda Fraterna y Pastoral Social de la Diócesis de Rancagua se reunirán este sábado 11 de julio, entre las 09:00 y las 13:00 horas, en la Casa de Ejercicios de Pelequén, para compartir una jornada de formación, reflexión y comunión.

La convocatoria fue realizada por el padre Cristián Catalán Valdivia, presidente de Fundación Cáritas Rancagua, quien invitó a los agentes pastorales de las distintas parroquias a participar en este encuentro, pensado para fortalecer el servicio que diariamente realizan junto a las personas y familias que más necesitan el acompañamiento de la Iglesia.

El tema central estará a cargo del sacerdote Claudio Fuenzalida Piña, párroco de Pichilemu, quien profundizará en la exhortación apostólica "Dilexi Te" del Papa León XIV, un llamado a redescubrir el amor de Cristo como el motor de toda acción evangelizadora y del compromiso cristiano con los más vulnerables.

Durante la jornada también habrá espacios para compartir experiencias, fortalecer el trabajo en red y renovar el espíritu de servicio que anima a quienes integran los distintos equipos parroquiales de Pastoral Social.

El encuentro será una oportunidad para reafirmar que la ayuda fraterna no consiste solo en responder a necesidades materiales, sino también en acompañar, escuchar y transmitir esperanza desde el Evangelio.

En un tiempo marcado por el camino sinodal y el llamado permanente de la Iglesia a salir al encuentro de quienes sufren, esta instancia busca renovar el compromiso de los agentes pastorales con una caridad viva, capaz de hacer presente el amor de Cristo en cada gesto de servicio y de construir comunidades más fraternas, acogedoras y misioneras.