Actualidad Diocesana

Entre el mar y la oración: la diócesis celebró a San Pedro, patrono de los pescadores

Martes 30 de Junio del 2026
Desde Bucalemu hasta Pichilemu, pasando por Rapel, cientos de fieles participaron en procesiones y celebraciones litúrgicas para encomendar a Dios la vida y el trabajo de los pescadores y sus familias.

Con procesiones, oraciones y multitudinarias celebraciones, las comunidades costeras y ribereñas de la Diócesis de Rancagua vivieron la solemnidad de San Pedro y San Pablo, una de las festividades más significativas para los pescadores y sus familias.

Las actividades comenzaron el 28 de junio en Bucalemu, donde la comunidad se reunió para acompañar la imagen de San Pedro, patrono de los hombres y mujeres de mar. La jornada incluyó una procesión desde la parroquia Nuestra Señora de Las Nieves, la celebración de la Santa Misa y un homenaje a los pescadores fallecidos.

Uno de los momentos más esperados fue la tradicional procesión en bote por la costa. Decenas de embarcaciones acompañaron la imagen del santo en una expresión de fe que cada año reúne a vecinos, visitantes y trabajadores del mar. La jornada concluyó con actividades culturales y espacios de encuentro comunitario.

La celebración continuó en Rapel, donde fieles y vecinos se congregaron en el Puente Los Pescadores, sector El Durazno, para participar en la Eucaristía presidida por el padre Rodrigo Vargas Pizarro, de la parroquia San José El Manzano.

Durante la misa se elevó una oración especial por los pescadores fallecidos y por quienes desarrollan esta actividad en el lago y sus alrededores. La comunidad vivió la celebración en un ambiente de recogimiento, gratitud y esperanza, fortaleciendo una tradición que forma parte de la identidad local.

Las festividades culminaron el 29 de junio en Pichilemu, donde cientos de personas acompañaron la procesión de San Pedro hasta la Caleta de Pescadores. El recorrido estuvo marcado por la alegría de los fieles y la participación de la Diablada Cardenal Caro, que aportó música, color y tradición a la jornada.

La celebración contó con la presencia del obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto; el párroco de la parroquia Inmaculada Concepción, padre Claudio Fuenzalida; además de sacerdotes, diáconos, seminaristas y monaguillos.

En la caleta se celebró una emotiva Santa Misa a la chilena, donde se oró por los pescadores y sus familias, agradeciendo su trabajo y pidiendo la protección del Señor sobre sus vidas.

La celebración de San Pedro y San Pablo es una tradición que une generaciones y recuerda que Dios acompaña el caminar de quienes encuentran en el mar y las aguas interiores su sustento y vocación.