
Con una iglesia colmada de fieles y un ambiente de profunda alegría, la Parroquia San Fernando Rey celebró el pasado 30 de mayo su tradicional fiesta patronal, una de las celebraciones más significativas para la comunidad católica de la capital de Colchagua.
La jornada estuvo marcada por la participación de las distintas comunidades parroquiales, autoridades civiles y militares, además de niños y jóvenes que se preparan para recibir los sacramentos de la Primera Comunión y la Confirmación.
El párroco, presbítero Aquiles Correa, explicó que la preparación espiritual comenzó días antes con la tradicional Novena de San Fernando Rey, una valiosa oración recuperada desde archivos históricos de la parroquia que datan de 1897. Este material fue rescatado hace algunos años y difundido a través de las redes sociales, permitiendo que numerosos fieles se unieran a la preparación desde sus hogares.
La celebración central tuvo lugar en el templo parroquial y fue presidida por el obispo de la Diócesis de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto, quien acompañó una vez más a la comunidad en esta importante festividad. Durante la eucaristía se elevó una oración especial por la ciudad de San Fernando, sus habitantes y sus autoridades, encomendando a todos bajo la protección del santo patrono.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la participación de 87 niños y jóvenes que se preparan para sus sacramentos. En la ceremonia recibieron la cruz como signo de su compromiso con Jesucristo, acompañados por sus padres y familiares.
La celebración contó también con la presencia del alcalde Pablo Silva Pérez, la consejera regional Margarita Henríquez, concejales, representantes del Consejo Regional, además de delegaciones de Carabineros de Chile y del Regimiento Colchagua, reafirmando el vínculo histórico entre la parroquia y la ciudad.
Tras la Santa Misa, los asistentes compartieron un momento de fraternidad, tradición que cada año permite fortalecer los lazos comunitarios. Según destacó el padre Aquiles Correa, la visita del obispo es especialmente valorada por los fieles, quienes aprovechan la ocasión para rezar, cantar y compartir con su pastor.
La celebración recordó además la profunda relación entre la ciudad fundada en 1742 y la parroquia erigida en 1744, ambas bajo el amparo de San Fernando Rey, cuya figura continúa inspirando la vida de fe y el compromiso cristiano de la comunidad sanfernandina.