Actualidad Diocesana

La fuerza del Espíritu Santo reunió a la Diócesis de Rancagua en Pentecostés

Lunes 25 de Mayo del 2026
Aunque las bajas temperaturas marcaron el fin de semana, fieles de todas las edades participaron activamente en vigilias, Eucaristías y encuentros pastorales en la región de O’Higgins.

Pese a las bajas temperaturas registradas durante el fin de semana, cientos de jóvenes y fieles participaron activamente en las distintas actividades organizadas en parroquias, capillas y decanatos de la Diócesis de Rancagua, para celebrar la vivió la Solemnidad de Pentecostés, una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico y conocida como el “cumpleaños de la Iglesia”.

La fiesta recuerda el momento en que el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y la Virgen María, iniciando la misión evangelizadora de la Iglesia (cf. Hch 2). Por ello, las comunidades parroquiales se unieron en torno a celebraciones marcadas por la oración, la fraternidad y la alegría.

Uno de los momentos más significativos fueron las vigilias de Pentecostés realizadas la noche del sábado 23 de mayo, especialmente impulsadas por la Pastoral Juvenil diocesana. En distintos puntos de la diócesis, jóvenes participaron en espacios de adoración, cantos, dinámicas y reflexión, renovando su compromiso con Cristo y con la vida comunitaria.

El nuevo asesor diocesano de la Pastoral Juvenil, el Pbro. Javier Menares Yáñez, explicó que este año se buscó fortalecer la participación juvenil en cada decanato, promoviendo una experiencia cercana y profunda de encuentro con el Espíritu Santo.

Las actividades también incluyeron celebraciones eucarísticas, encuentros pastorales y momentos de compartir fraterno entre las distintas comunidades. Niños, adultos, catequistas y agentes pastorales se sumaron a esta fiesta de la Iglesia, destacando la importancia de vivir Pentecostés como una experiencia actual y viva.

Durante las celebraciones se recordó además el significado de los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, dones que continúan animando la vida cristiana y la misión evangelizadora.

La participación de las comunidades reflejó que, pese al frío, la fe y el deseo de encuentro pudieron más. Pentecostés volvió a reunir a la Iglesia diocesana en torno a la oración, la esperanza y el llamado a seguir construyendo comunidades vivas, acogedoras y misioneras en la región de O’Higgins.

 

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