
Con espíritu de servicio y solidaridad, la Parroquia San Francisco de Asís de Rancagua reabrió su tradicional comedor solidario, una iniciativa pastoral que busca acompañar y ayudar a personas en situación vulnerable, especialmente migrantes y hermanos en situación de calle.
El proyecto comenzó su funcionamiento el pasado sábado 7 de marzo y se mantendrá activo durante todo el año pastoral, hasta diciembre. La obra es coordinada por el párroco, padre Arul Dhas, quien destacó la generosidad de las comunidades educativas y voluntarios que hacen posible esta misión de caridad cristiana.
“Todos los sábados en la mañana ofrecemos desayuno y almuerzo. Generalmente preparamos entre 300 y 350 almuerzos para nuestros hermanos que llegan hasta la parroquia”, explicó el sacerdote.
El desayuno comienza a las 9:00 horas, aunque muchas personas llegan con anticipación para esperar su turno. Posteriormente, al mediodía se inicia la entrega del almuerzo. Para una mejor organización, previamente se entregan números a quienes recibirán la comida, de modo que puedan regresar a la hora indicada.
El comedor solidario cuenta con la colaboración de cerca de diez establecimientos educacionales, cuyos estudiantes y comunidades participan activamente en la preparación y servicio de los alimentos. Entre ellos se encuentran el Instituto O’Higgins, Colegio Inglés, Trinity College, Javiera Carrera, San Ignacio, Colegio Quimahue, Colegio San Alberto de Machalí, Colegio La Cruz y Colegio Sagrados Corazones.
Además, el padre Arul Dhas adelantó que a partir de abril se sumará una nueva instancia de apoyo fraterno. “Los viernes en la tarde, desde las 17 horas, comenzaremos a entregar once para quienes lo necesiten. Así iremos ampliando este servicio que nace desde el corazón del Evangelio”, señaló.
El sacerdote también destacó que esta obra es posible gracias a la generosidad de muchas personas. “Invito a todos a participar. Gracias a Dios siempre hay hermanos con mucha generosidad que nos ayudan para que este comedor solidario funcione durante todo el año”, expresó.
Durante el verano la iniciativa se suspende por falta de voluntarios, pero desde marzo hasta diciembre se realiza cada semana como un signo concreto de amor al prójimo.
Quienes deseen colaborar con alimentos, productos o aportes económicos pueden acercarse directamente a la secretaría parroquial de la Parroquia San Francisco de Asís, en Rancagua, y así sumarse a esta importante obra de solidaridad y servicio cristiano.