
La Santa Sede ha concedido un importante beneficio espiritual a la Iglesia en Chile con motivo del Centenario de la Coronación de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, Patrona y Reina de Chile.
Mediante un documento otorgado bajo la autoridad del Papa León XIV, se faculta a la Conferencia Episcopal de Chile, a través de su Secretario General, monseñor Cristian Castro Toovey, o a otro obispo con dignidad episcopal y su consentimiento, a impartir la Bendición Papal con la correspondiente indulgencia plenaria durante las solemnes celebraciones en honor a la Virgen del Carmen.
¿Qué significa la Indulgencia Plenaria?
La Indulgencia Plenaria es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados que ya han sido perdonados en cuanto a la culpa. Este don espiritual se obtiene por mediación de la Iglesia cuando el fiel, debidamente dispuesto, cumple determinadas condiciones.
En el contexto del centenario de la coronación de nuestra Patrona, la Iglesia en Chile invita a los fieles a renovar su fe y su vida cristiana, acogiendo este signo de misericordia y gratitud.
Condiciones para obtener la Indulgencia
Para recibir la indulgencia plenaria, los fieles deben cumplir con las condiciones habituales establecidas por la Iglesia:
Participación digital y vigencia del beneficio
En un gesto de cercanía pastoral, el decreto señala que quienes, por motivos razonables, no puedan participar presencialmente en las celebraciones, podrán obtener igualmente la indulgencia siguiendo los ritos en directo a través de medios de comunicación y plataformas digitales, uniéndose con piadosa intención.
Este beneficio espiritual estará vigente desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026, abarcando todo el año jubilar del centenario.
Un hito histórico para la fe en Chile
La coronación de la Virgen del Carmen, realizada el 19 de diciembre de 1926 en el entonces Parque Cousiño (actual Parque O’Higgins), marcó profundamente la identidad espiritual del país. A cien años de aquel acontecimiento, la Iglesia en Chile no solo conmemora un hecho histórico, sino que renueva su confianza en la intercesión de la “Reina y Madre de Chile”, mirando el futuro bajo su amparo maternal.