Actualidad Diocesana

Peregrinos colmaron el Santuario de Puquillay en una nueva celebración de la Inmaculada Concepción

Viernes 12 de Diciembre del 2025
Con misas cada hora y una gran asistencia de fieles, la comunidad vivió una jornada marcada por la oración y el mensaje maternal de la Virgen. El padre Juan Pablo Álvarez llamó a renovar la fe y a ser “buenos hijos” en la vida diaria.

Una masiva participación marcó este 8 de diciembre la Solemnidad de la Inmaculada Concepción en el Santuario de Puquillay, en Nancagua, una de las celebraciones marianas más significativas del Valle de Colchagua. Desde muy temprano, cientos de peregrinos provenientes de diversas comunas caminaron la tradicional cuesta hacia el santuario, muchos en agradecimiento por favores recibidos y otros buscando consuelo espiritual bajo la protección de la Virgen María, según informó Radio Santa cruz.

Las celebraciones comenzaron el domingo 7 de diciembre, víspera de la solemnidad, con una misa a las 19:00 horas en el santuario, momento en que numerosos devotos se acercaron a encomendar a la Virgen sus intenciones familiares y personales.

El día principal estuvo marcado por una intensa programación litúrgica. Las misas iniciaron a las 6:00 de la mañana y se celebraron cada hora hasta las 20:00 horas, permitiendo que miles de fieles participaran y accedieran a los sacramentos, en particular a la confesión. Paralelamente, en Puquillay Bajo se realizaron celebraciones a las 9:00, 11:00 y 17:00 horas, ampliando así los espacios de acogida para la comunidad.

Durante la misa principal, el presbítero Juan Pablo Álvarez, rector del santuario, entregó una homilía centrada en el simbolismo de “subir a la montaña” como signo de búsqueda de Dios. “Hoy hemos venido aquí, a este lugar sagrado… hemos subido la montaña como Jesús, que constantemente subía para orar y encontrarse con su Padre”, expresó, invitando a los presentes a reconocer ese gesto como un acto de encuentro y esperanza.

El sacerdote destacó además la identidad maternal de la Virgen: “A honrar a nuestra madre… esta mujer purísima, conservada sin pecado desde su creación”, afirmó, subrayando su ternura e intercesión constante.

Finalmente, llamó a los fieles a vivir el amor como camino de transformación social: “Si amamos de verdad, cambiaremos la sociedad. Que esa sea nuestra petición: ser buenos hijos”.