
El sacerdote sirio Padre Fadi Najjar, párroco en la ciudad de Alepo, visitó la diócesis para ofrecer dos charlas sobre la dramática realidad que viven actualmente los cristianos perseguidos en Siria. Su paso por la zona fue organizado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre, entidad que lo invitó a Chile para dar a conocer de primera fuente la situación que enfrenta la Iglesia en medio de uno de los conflictos más prolongados y devastadores del mundo árabe.
La primera actividad se realizó el miércoles 26 de noviembre en el Colegio Arrayanes de San Fernando, mientras que la segunda tuvo lugar el jueves 27 en la parroquia Sagrada Familia de Nogales, donde fue recibido por el párroco Padre Emilio Maldonado. En esta última comunidad, el sacerdote sirio concelebró la Santa Misa a las 19:00 horas, tras lo cual compartió su testimonio con los asistentes.
Durante su exposición, el Padre Fadi relató los desafíos cotidianos de vivir la fe en un país marcado por la guerra, la violencia y la presencia de grupos extremistas. “Ser cristiano hoy en Siria es muy difícil”, afirmó, explicando que comunidades completas han debido resistir amenazas de muerte, presiones para convertirse al Islam. “Pero, aun en medio de eso, como cristianos tenemos es fe que es nuestro consuelo. Nos impulsa a seguir adelante y a permanecer junto a la gente que está sufriendo”, explicó.
El sacerdote recordó que, durante los años más intensos del conflicto, él y otros religiosos experimentaron de cerca el miedo y el peligro. “Durante toda la guerra hemos tenido muchos momentos muy difíciles. Y claro, tuvimos esa sensación de miedo, incertidumbre y peligro constante. Vivimos rodeados de personas que no siempre piensan como nosotros. Pero ésta es nuestra misión: descubrir el rostro de Jesucristo crucificado, que sufre con quienes sufren”, señaló.
A pesar del dolor acumulado en más de 15 años de guerra, destacó el rol pastoral y humanitario de la Iglesia Católica en su país. “La Iglesia está siempre abierta. Ofrecemos oración, campañas de ayuda, acompañamiento… Intentamos ser un signo de esperanza”, dijo.
Sobre su visita a Chile, el Padre Fadi expresó gratitud por la acogida recibida. “Me han tratado y acogido con mucho cariño. Estoy recorriendo varias zonas del país para compartir este testimonio”, acotó.
Asimismo, hizo un llamado especial a los fieles locales: “No olviden a los cristianos que viven en un mundo muy distinto y lejano, pero que son cristianos y tienen la misma fe que ustedes. Luchamos por permanecer, por vivir, y eso es lo que estamos haciendo. Queremos que sepan que existe un mundo lejos de Chile donde también hay cristianos que necesitan apoyo”.
Las comunidades que participaron en las charlas agradecieron profundamente su presencia, valorando su testimonio como una oportunidad para conocer de forma cercana la realidad de los cristianos perseguidos y renovar la solidaridad con la Iglesia que Sufre.