Actualidad Diocesana

Una oportunidad para volver a conectarse

Martes 07 de Octubre del 2025
Durante octubre, las familias de la diócesis son invitadas a vivir la fe desde el altar familiar, fomentando la oración, el encuentro y la acogida a todas las realidades presentes en la sociedad actual.

Una invitación a redescubrir la presencia de Dios en el corazón de los hogares, está haciendo la Pastoral Familiar Diocesana, en octubre, reconocido por ser el Mes de la Familia.

En este tiempo se busca reforzar la oración compartida, los vínculos de unidad y la misión de acoger a todas las familias en sus diversas realidades.

“Queremos que cada familia tenga la oportunidad de volver a mirarse, de sentarse a rezar juntos y de fortalecer los lazos de amor que a veces la rutina y el cansancio debilitan”, explica la coordinadora diocesana, Macarena Donoso Storey, quien junto a su esposo, están animado a la comunidad con entusiasmo a participar de esta iniciativa. 

En ese contexto, cobra relevancia que este año tiene el altar familiar, un espacio sencillo pero profundo, que invita a reunir a la familia en torno a la fe y a la vida cotidiana.

El altar familiar: un signo de unidad y oración

En la Pastoral Familiar explican que el altar familiar incluye un cuadernillo con guías de oración para cada semana del mes, reflexiones bíblicas, actividades para los más pequeños y dinámicas que ayudan a compartir la fe en familia. También lleva un sticker con la imagen de la Sagrada Familia de Nazaret, signo de que cada hogar puede ser una pequeña Iglesia doméstica.

Su valor es de sólo $1.500, ya que “queremos que todos puedan acceder a él. No queremos que nadie quede fuera por razones económicas”, enfatiza Macarena Donoso.

Una pastoral que acoge todas las realidades

La Iglesia, inspirada en las palabras del Papa Francisco, desea abrir sus brazos a quienes viven situaciones distintas a la familia tradicional, por eso es que existe la acogida a la diversidad de familias que existen en la actualidad.

“Hoy vemos abuelos que crían a sus nietos, familias monoparentales, matrimonios en crisis o parejas en búsqueda de un camino de fe. A todas esas realidades queremos llegar, porque la Iglesia no puede ser una comunidad cerrada, sino un hogar abierto donde nadie se sienta excluido”, señala la coordinadora diocesana.

Retos y esperanzas para las familias de hoy

La Pastoral Familiar de Rancagua reconoce que los desafíos actuales no son menores: la falta de tiempo compartido, la presión laboral, el exceso de pantallas y la pérdida de diálogo en los hogares son aspectos que debilitan la vida familiar. Frente a ello, el altar familiar y las dinámicas propuestas son una respuesta concreta que busca ofrecer espacios de encuentro sencillos pero significativos.

Las propuestas incluyen:

  • Comidas sin pantallas, donde la conversación y la escucha sean protagonistas.
  • Oración compartida, aunque sea breve, pero constante.
  • Pequeños gestos de reconciliación, aprendiendo a pedir perdón y a agradecer.
  • Actividades al aire libre, como caminatas en familia o visitas comunitarias.

“Queremos que las familias redescubran que la felicidad está en lo simple: en mirarse a los ojos, en darse tiempo, en rezar y en caminar juntos”, reflexiona Macarena.

Una invitación a los jóvenes

Otro aspecto relevante es la mirada hacia los jóvenes. Desde la Pastoral Familiar se busca animarlos a descubrir el valor de formar una familia, de abrirse a la vida y de comprender que el amor es un camino que da sentido y esperanza.

“No queremos que los jóvenes vean la familia como una carga o como un proyecto imposible. Queremos que la descubran como una misión hermosa, donde se aprende a amar de verdad y a construir juntos el futuro”, subraya Donoso.

La familia:  corazón de la Iglesia y de la sociedad

El Mes de la Familia en Rancagua es mucho más que un calendario de actividades: es una invitación a renovar la fe en casa, a abrir las puertas del corazón y a reconocer que la familia es el corazón de la sociedad y de la Iglesia.

La Pastoral Familiar recuerda que ninguna familia está libre de dificultades, pero que en todas habita la presencia de Cristo, que acompaña, fortalece y renueva. “Queremos que este octubre sea un tiempo de gracia y esperanza, donde cada familia de la región de O’Higgins sienta que no camina sola, sino que es parte de una gran familia de fe que es la Iglesia”, concluye Macarena Donoso.

Con fervor y confianza, la diócesis invita a todas las familias a sumarse a esta celebración, a instalar el altar familiar y a vivir juntos la fe, recordando que la Virgen María y la Sagrada Familia de Nazaret acompañan cada paso del camino.