Actualidad Diocesana

Quinta de Tilcoco celebró con alegría la Fiesta de la Asunción de la Virgen María

Miércoles 20 de Agosto del 2025
La comunidad parroquial de la Asunción de María se reunió el 15 de agosto para honrar a su patrona, en una jornada de fe, fraternidad y tradiciones, que incluyó la celebración de la vida consagrada y el día de los acólitos.

Con profunda alegría y devoción, la Parroquia Asunción de María de Quinta de Tilcoco celebró el pasado 15 de agosto su fiesta patronal en honor a la Virgen María en su Asunción al Cielo, convocando a fieles de todas las capillas que conforman la comunidad. La celebración fue presidida por el párroco, padre Arul Christus, y se transformó en un verdadero encuentro de fe y fraternidad.

Durante la Santa Eucaristía, la comunidad se unió en oración para agradecer la protección maternal de la Virgen. En esta fecha tan especial, además de celebrar a la patrona de la parroquia, se conmemoró también la jornada de la vida consagrada, rindiendo homenaje a las religiosas y religiosos que entregan su vida al servicio de la Iglesia. Asimismo, se recordó el día de los acólitos, saludando y bendiciendo a los niños y jóvenes que colaboran en el altar.

Tras la Misa, los fieles se reunieron en el atrio parroquial en un ambiente de cercanía y alegría. Allí compartieron alimentos, bebidas y momentos de fraternidad que fortalecieron la unidad de la comunidad. La jornada estuvo marcada también por un esquinazo de cuecas, donde la música y el folclore chileno dieron un toque festivo y cultural a la celebración.

El padre Arul destacó la gran concurrencia y devoción con que los feligreses participaron, manifestando el amor filial hacia la Virgen María. “Ha sido una fiesta de fe, pero también de comunidad, donde nos reunimos para celebrar con alegría a nuestra Madre”, señaló el párroco.

La parroquia agradeció la participación de todas las comunidades que hicieron posible esta fiesta, reafirmando el compromiso de vivir la fe de manera activa y cercana. En Quinta de Tilcoco, la Asunción de la Virgen se vivió como un verdadero signo de esperanza y unidad en Cristo.