
Expresiones de alegría y agradecimiento por poder asistir presencial fueron la tónica en la fiesta de la Inmaculada, una fiesta de amor, fe y gratitud a la Virgen. Muchos llegaron hasta los santuarios de La Compañía, Puquillay pagar sus mandas y otros a pedir un favor a la Madre.
En las parroquias de nuestra diócesis también hubo homenajes. A continuación el testimonio de la jornada.
TESTIMONIOS
Nuncio Apostólico, monseñor Alberto Ortega
“Fue una fiesta muy bonita y muy sentida. Pese a que no podía participar mucha gente como se hubiese querido, debido a las restricciones, había mucha presencia de peregrinos. Lo más destacable es que hubo una participación muy activa, muy de fe, y de mucha alegría también; y al mismo tiempo, de mucha confianza en la Virgen. Para mí fue un momento muy bonito de manifestación de fe del pueblo chileno, del amor a la Virgen que es una característica hermosa y en un ambiente de oración y alegría por poder celebrar juntos, aunque fuera con aforos más limitados. Una ocasión también de terminar el mes de María, de confiarnos a la Virgen y ver cómo en estos lugares de bendición la gente se acerca con mucha fe y sencillez para presentar y agradecer los dones y vivir con gratitud el don de la fe y seguir al Señor que es lo que nos indica la Virgen”.
Padre Ángel Rodríguez, párroco de Santuario La Compañía:
“Las autoridades autorizaron la fiesta sin comercio y eso hizo que la fiesta fuera más espiritual. No hubo distracciones en el camino, la gente llegaba lo más cerca posible del Santuario en vehículo e ingresaba a orar. Además, las personas fueron muy educadas, sin decirles, respetaban la distancia y con mucho orden. Estaba organizado de esa forma, pero ellos lo hacían sin necesidad de instrucciones. El Nuncio Apostólico y el obispo de Rancagua quedaron muy encantados con la espiritualidad de la gente y el orden que hubo. Yo quedé muy contento porque la gente realmente espiritual, todas las misas llenas, las confesiones, y todo guardando la distancia. La Virgen quiso que esto fuera así”.
Padre Claudio Fuenzalida, párroco de Pichilemu:
“La fiesta de la Inmaculada Concepción, que es nuestra fiesta patronal, fue una hermosa celebración, porque recién dos días antes pasamos a fase 3 para desarrollar las actividades de forma presencial y hubo mucha acogida de los fieles. Celebramos una Eucaristía con un triple mensaje: el primero, poder ver en María el modelo de mujer creyente que fue preparada por Dios para ser la madre del Señor; segundo, poder ver en cada acontecimiento que hemos vivido este año la mirada de Dios, tanto en lo bueno como en lo triste y doloroso; y en tercer lugar, una proyección para invitar a la comunidad y agentes pastorales para que lleguemos a todas aquellas comunidades nuevas en Pichilemu y donde hace falta la presencia de la Iglesia”.
Padre Robinson Piña, párroco Santuario Puquillay, de Nancagua:
“Damos gracias a Dios, porque este año pudimos celebrar 16 misas de forma presencial, gracias a los hermanos sacerdotes que nos acompañaron y apoyaron en las Eucaristías y confesiones. Ello permitió que cientos de feligreses, que subieron al Santuario de Puquillay, respetando todos los protocolos, pudieran participar. Fue realmente una fiesta de fe, donde mucha gente se pudo reencontrar. Darle las gracias a Dios, al equipo de servicio de la parroquia de Nancagua, de Cunaco, a Carabineros, Bomberos, Cruz Roja, personal de la Municipalidad de Nancagua y tanta gente que nos ayudó y colaboró para desarrollar esta gran fiesta”.
Miguel Arrendo, agente pastoral parroquia y Santuario Purísima La Compañía:
“Este año celebramos la fiesta a la Purísima de La Compañía, con un poco de incertidumbre por estar en pandemia. Esta fue autorizada, pero con un protocolo muy riguroso, que fue fiscalizado. Los peregrinos, que año a año visitan a la virgen Purísima de La Compañía, llegaron con sus preocupaciones, dolores y penas para pedir a la Virgen, que ella interceda ante su hijo por ellos.
Agradecer al señor obispo, la visita del nuncio apostólico, a los sacerdotes de distintas parroquias, al padre Ángel y su vicario el padre Luis por toda su entrega; y un saludo especial a los agentes pastorales de la parroquia que acompañaron a la virgen, día y noche, en todos los servicios saludos y bendiciones”.
Javier Adasme, postulante al seminario:
“La Inmaculada siempre ha acompañado mi camino como joven, porque ella como buena madre nos guía de su mano y nos lleva a la misericordia del Señor. Este año ha sido una bendición para mí vivir la fiesta de la Virgen Purísima, porque me ha ayudado en mi vocación como cristiano y saber lo que el Señor quiere de mí”.
María de los Ángeles, parroquia Cristo Rey:
“Fue maravillosa la fiesta de la Inmaculada Concepción y poder participar en la Santa Misa y ver a niños, jóvenes y adultos presentes y luego en la peregrinación hacia la Gruta de Lourdes. Fue muy hermoso ver una vez más la gran devoción a Nuestra Santa Madre”.