La Palabra del Pastor |
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29 de Agosto 2010 MES DE LA BIBLIA En septiembre la Iglesia celebra el Mes de la Biblia, y nos hace una invitación a vivir una cercanía real y concreta a la Palabra de Dios. Nuestro Obispo Diocesano, monseñor Alejandro Goic Karmelic, nos orienta sobre la lectura de la Palabra de Dios. - Monseñor, ¿por qué la Iglesia destina un mes a promover la lectura de las Sagradas Escrituras? - Desde hace varios años la Conferencia Episcopal de Chile ha colocado septiembre como el Mes de la Biblia, para resaltar lo que significa para la comunidad creyente, cristiana, católica, la Santa Escritura. La Biblia para nosotros, también para los hermanos evangélicos y ortodoxos, es la revelación de Dios, que en el Antiguo Testamento genera una alianza con el pueblo de Israel, pero todo aquello era un anticipo de la nueva alianza que Dios iba a hacer con toda la humanidad, por medio de su hijo Jesucristo. Por eso que las Sagradas Escrituras, para toda persona creyente, es la revelación de Dios, que nos comunica los principales hechos de la historia de la salvación. Dedicar un mes entero a profundizar y a conocer las Sagradas Escrituras, es una tarea y un compromiso pastoral que la Iglesia considera trascendente. - ¿De qué manera nos recomendaría Ud. acercarnos a la lectura de la Biblia? - Hay diversos métodos para profundizar en el estudio, en el conocimiento y en la oración, con la Sagrada Biblia. Creo que si uno va a comenzar, no debe leerla desde el primer libro que es el Génesis, hasta el último libro que es el Apocalipsis, como quien lee cualquier otro libro. No hay que olvidar que la palabra biblia significa “una pequeña biblioteca” y, por lo tanto, los libros en el Antiguo Testamento tienen su dinámica y en el Nuevo la suya propia. Por eso quizá, para acercarnos a la Escritura, lo mejor para alguien que no tiene mayores estudios, es empezar por el Nuevo Testamento, comenzar con las cuatro versiones del evangelio: de san Mateo, san Lucas, san Marcos y san Juan; luego, aproximarse a las Cartas y a los Hechos de los Apóstoles; después quizá ir al Antiguo Testamento, a los Salmos; y ya con ese conocimiento, uno puede empezar a leer los primeros libros de la Biblia, como son los Libros Proféticos, los Libros Sapienciales, entre otros. - ¿En qué nos puede beneficiar, como católicos y como seres humanos la lectura de la Palabra de Dios? - Con la Santa Biblia uno entra en contacto con el pensamiento, la Palabra y la acción de Dios en la historia humana, y en la medida que leo la Sagrada Escritura tratando de conocer lo que Dios piensa en relación al hombre, al ser humano, a la mujer, en relación a la historia, en relación a nuestra condición limitada de seres humanos salvados por la presencia redentora de Jesucristo, en esa misma manera, mi pensamiento, mi propia palabra y mi acción, se van identificando con la palabra, la acción y el pensamiento, especialmente en este caso, de Jesucristo, que es la gran revelación del Padre Dios, de la misma manera que Él, Jesús, nos reveló cómo es Dios. Por eso, mientras más profundicemos en la Escritura, oremos con ella y nos identifiquemos con el pensamiento que está allí, podremos actuar, hablar y pensar en cristiano, en la hora histórica que a cada uno de nosotros nos toca vivir. |
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